No ha empezado a rodar el balón y la nueva normalidad, que también afecta al fútbol, ya ha sido catalogada de beneficiosa o perjudicial para unos u otros. Los equipos van a regresar a los campos de una forma diferente: partidos cada 72 horas, sin público, con la posibilidad de hacer cinco cambios y dos interrupciones (una en cada mitad) para refrescarse. Normas nuevas a las que todos tendrán que adaptarse y que se presentan como herramientas no solo para evitar lesiones, sino también como argumentos tácticos. Aquí repasamos la novedades para hablar luego de sus efectos.

  1. Se puedan llevar a cabo hasta cinco sustituciones de futbolistas, a realizar, como límite, en tres detenciones del partido por cada equipo. 
  2. Para los Campeonatos Nacionales de Liga de Primera y Segunda División el número máximo de jugadores eventualmente suplentes será de doce. 
  3. Se jugará sin público en los estadios.
  4. En todos los encuentros que se disputen para la finalización de las competiciones de la temporada 2019/2020, ya sea en formato regular o de playoff, se realizará necesariamente una pausa de hidratación. Las pausas de refresco serán implementadas aproximadamente a los 30 minutos de juego en ambas mitades del partido (es decir, alrededor del minuto 30 y del minuto 75, respectivamente), dichas pausas tendrán una duración de entre 1,5 y 3 minutos, que serán sumados a los 90 iniciales.

Vayamos por partes. La norma de las cinco sustituciones ha dejado la primera polémica. Setién ya se ha postulado y Valdano se ha unido a su causa: los cinco cambios perjudican al Barça. Su fútbol basado en dominar del balón y agotar al rival para luego en los últimos veinte minutos finiquitar los partidos, se ve perjudicado si el contrario puede refrescar fisicamente su once con cinco cambios. Argumento debatible, pero sin duda sólido, más si vemos la franja en la que el Barça golea.

Bordalás mantiene la idea contraria. Los cinco cambios benefician a las plantillas más poderosas. Sólo Barça, Madrid o Atleti disponen de suplentes de 60 millones de euros. Futbolistas como Rakitic, Fati, Umtiti, Vidal o Dembelé son reservas habituales en Can Barça. Y sin duda los argumentos del getafense tiene su peso.

¿A quién benefician más las nuevas normas? Pues es complicado colocarse a un lado u otro de la balanza, y los datos que se pueden extraer de la Bundesliga, la única ya empezada y con cinco jornadas disputadas, tampoco aclaran mucho las dudas.

Para los que creen que cinco cambios benefician a los equipos físicos, la realidad es que hasta el momento en la Bundesliga, el cambio 4º y 5º está siendo residual. Tácticamente, solo algún equipo y en partidos de pierna fuerte, los pocos que ha habido, los ha utilizado para limpiar de amarillas su once y así evitar dobles amonestaciones. Como solo puedes interrumpir el juego tres veces para realizar los cambios, si quieres hacer los cinco estás obligado a dos cambios dobles, algo a lo que los entrenadores no están acostumbrados salvo en partidos de pretemporada. Cambios de tres o más futbolistas de una tacada al estilo fútbol sala apenas si se ven.

En Alemania, Hans-Dieter Flick, líder con su Bayern, utiliza cuatro cambios, pero dos de ellos parecen intrascendentes. Lucien Favre, del BVB, tiende a gastar los cinco cambios, pero no se observa una tendencia clara como para definirlos como tácticos, de descanso o pura rotación. Julian Nagelsmann (Leipzig), pese a usar habitualmente cuatro, no parece muy interesado en esta novedad, ya que sus últimos cambios suelen tener carácter casi de perdida de tiempo.

Lo que sí hemos visto es un gran número de  lesiones en las primeras jornadas de la Bundesliga. Hasta ocho futbolistas se lesionaron en los nueve primeros partidos del campeonato alemán. 

Estadios vacíos

Jugar sin público sí ha dejado una nueva realidad y es que se pierde el factor campo. En la Bundesliga se dio al principio una abusiva cantidad de victorias visitantes, algo que se ha ido reajustando. Decía Eduardo Galeano que “jugar sin hinchada es como bailar sin música” y debe ser verdad porque estamos asistiendo a partidos con ritmos más bajos.

El fútbol en la Bundesliga tiene tres características: alto ritmo, rápidas transiciones y verticalidad. Pues bien, prácticamente nada de ese fútbol se vio en las dos primeras jornadas. Es cierto que lentamente se va recuperando, pero han pasado ya cinco jornadas y aún las diferencias con el fútbol pre-Covid son altísimas. Tampoco hay  grandes momentos de euforia, esos en los que los jugadores, arrastrados por esa grada animosa acorralan al rival. En estas jornadas estamos viendo un juego más frío, menos pasional y hasta menos agresivo.

En fin, comienza la Liga y a partir de este momento descubriremos cómo es la nueva normalidad, a quién beneficia o si perjudica a todos.

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