Un partido de semejante calado no podía estar separado de un respeto mutuo. Al menos en los primeros compases. Algunos esperaban una salida en tromba del equipo rojiblanco después de escuchar al Metropolitano cantar el himno a capela. Pero el respeto se mantuvo durante todo el encuentro. Un empate que sabe bien si se mira el pobre rendimiento que volvió a demostrar Griezmann. Diego Costa marcó su primer gol en Liga el día más indicado. Por actitud nadie había tenido queja del hispanobreasileño. Se lo merecía. Esa celebración valía por todas las ocasiones que no habían entrado hasta entonces.
Era raro ver el once inicial de Simeone sin que estuvieran presentes ni Thomas Partey ni Ángel Correa, los máximos agitadores del equipo y los hombres más destacados en los últimos partidos frente al Borussia Dortmund y la remontada al Athletic. Lemar sigue más pendiente de no decepcionar defensivamente al Cholo y no despliega sus alas cerca del área contraria. Salió Vitolo, que completó una gran segunda parte frente al Athletic y frente al Barça presentó su candidatura a entrar en ese club de los agitadores junto al ghanés y al argentino. Lo que ocurre es que este Atlético necesita de inicio cualquiera de esos agitadores. Thomas rompe líneas con su zancada y Correa con su cintura, y ambos ya han demostrado que pueden romper partidos. Incluidos los grandes. No fue el caso está esta vez. El ghanés ni se vistió.
El respeto debe de estar presente siempre cuando tienes delante a Leo Messi pudiendo decidir un partido en cualquier jugada. Pero ya sabemos que Simeone pone por delante el trabajo al respeto. Con mucho respeto y pocos agitadores sobre el campo, el empate es bueno por varios motivos. Primero, porque a pesar del gol de Diego Costa, el mejor Griezmann sigue alargando el aperitivo antes de sentarse a la mesa. Segundo, sigue a la misma distancia del Barça, que no está mucho mejor. Pero tiene a Messi y en su ausencia por lesión ha respondido mejor de lo que esperábamos la mayoría. Y tercero, porque esos agitadores, incluyendo a Vitolo y ojalá a Gelson, tiene que darle ese punto extra al equipo mientras se sienta a comer el francés. No es que deban, es que afortunadamente pueden. Teniendo un muro en la portería y a un Lucas con una autoridad de veterano en defensa, el resto tiene que acabar cayendo por su propio peso. El peso que ha adquirido el Atlético en los últimos años para que el Barça también tenga ese respeto durante noventa minutos.





[…] me malinterpreten. El partido fue bastante aburrido. Mucho. Negarlo sería tan absurdo como asumir que esa es la forma habitual de jugar del Atlético […]