Alguien comentó, al poco de terminar el derbi, que el partido se había decidido “por los detalles”. Disiento. A mi modo de ver, el partido se decidió por una sencilla razón: el Real Madrid es mejor que el Atlético. Al menos en lo que va de temporada, ya sabemos que el tiempo es cambiante a lo largo de un campeonato. Los trece puntos de ventaja no son un detalle, sino la constatación de una superioridad incontestable. El Atleti no sabe a qué juega (quizá por primera vez en diez años) y el Madrid lo tiene claro, cosa no tan frecuente en la última década. Es posible, no lo niego, que el castillo de Ancelotti se derrumbe por agotamiento de sus actores principales, casi todos treintañeros. Pero tan probable como eso es que nos encontremos ante un equipo redondo, equilibrado por la maduración repentina de futbolistas como Vinicius, Militao o Rodrygo. El juicio, sobra aclararlo, se circunscribe a la Liga. Europa todavía es otro mundo.
Mi memoria es escuálida, pero no recuerdo un derbi tan carente de emoción, tan dominado por un equipo y tan exento de polémica. Se podrá achacar a Mateu haber sido más severo con los atléticos que con los madridistas, pero en ningún modo condicionó el partido. Lo que inclinó la balanza fue en primer lugar la eficacia; acto seguido, la convicción. El gol de Benzema a los 16 minutos, pase de Vinicius, desmanteló cualquier oposición. Apenas quedó rastro de la ambición visitante en el inicio, cuando la presión adelantada tenía como objetivo ahogar a Mendy, que boqueó varias veces como un pez en cubierta. Al primer revés, el Atleti perdió el ánimo y la confianza. Simeone sigue sin resolver la debilidad defensiva que desangra al equipo. Y tampoco hay dinamita en ataque. Cunha estuvo aplicado, pero era noche para algo más. Griezmann confirmó que no tiene vocación de comandante; Carrasco también necesita un guía. Qué pena que Joao Félix sea un talento melancólico. Por otro lado, sigue dando la sensación de que Llorente está recluido en la banda.
A partir del gol, el Madrid puso en marcha el dominio a través de la posesión. Le sirve para defenderse y atacar, también para desesperar al contrario. El plan es conocido, el antídoto no tanto. La coincidencia de futbolistas con buen pie (Kroos, Modric, Benzema, Asensio, Alaba) garantiza la circulación sin riesgo. La presencia de Vinicius ofrece una salida de emergencia. No es una arquitectura compleja, pero funciona.
Así transcurrió el partido. Cuando el Atlético volvió a asomar la cabeza, Asensio marcó el segundo (otra asistencia de Vinicius) y ya sólo hubo que dejar pasar los minutos. Silbando unos y resoplando los otros.
Será el tiempo el que dictaminé si los apuntes que hacemos ahora son verdad. De momento, y a mediados de diciembre, el Real Madrid tiene la Liga en la mano. Y el optimismo. Y el plan.




