La de defensa lateral es posiblemente la posición que más ha evolucionado con el paso del tiempo. Atrás quedan esos jugadores que se limitaban a marcar a su extremo. Hoy el lateral se ha convertido en protagonista del juego, aumentando su presencia y participación de forma antes insospechada.

Si miramos atrás, mucho menos de lo que ahora parece, a la posición de defensa lateral se le consideraba, tácticamente, la más sencilla a desarrollar en un equipo; “el gordo de portero y el malo de lateral”. Bueno, pues no, el lateral moderno ha cambiado radicalmente esa perspectiva, solo hace falta pensar en Marcelo o Jordi Alba. Ya no solo forman parte de la linea defensiva, sino que además son parte vital en el juego ofensivo sus equipos.

En defensa, su labor sigue siendo más o menos la misma, con los evidentes cambios tácticos que se han dado en el fútbol: debe aguantar los 1×1 de su extremo, cerrar acercándose a su central cuando la jugada viene por la banda contraria manteniendo la linea y, muy importante, debe entender cómo manejar defensivamente el espacio que queda a su espalda al atacar.

En ataque su rol ha cambiado considerablemente. De entrada, ahora son pieza básica en la salida jugando desde desde atrás, deben estar pendientes del jugador que juega delante, ya sea un interior o un extremo, y saber doblarle o darle opción saneada de pase, lo que Menotti definía como ser una alternativa. Ese nuevo perfil ha hecho que deban sumar a sus cualidades también las de un extremo en cuanto a su capacidad para llegar hasta la línea y centrar con intención.

En mi lista de laterales aparecen los que más me gustaron y los que yo creo que mejor jugaron al fútbol. Laterales ha habido muchos, pero por estilo, jugadores como Carrete, Tomás Reñones, Panadero Díaz, Gentile, Tassotti y tantos otros que utilizaron la dureza extrema como argumento futbolístico aquí no tienen cabida, y no es por ser malos jugadores.

Laterales derechos

Carlos Alberto: Heredó de Djalma Santos no solo la posición, sino también el estilo. Capitán del Santos de Pelé y del Brasil  del 70; siempre destacó por su personalidad y su capacidad técnica. Lateral ofensivo, en la memoria aún queda su gol con aquel derechazo ante Italia, en la final de México 70.

Berti Vogts: Apodado Der Terrier (una raza de perros que caza alimañas), realmente lo que parecía era un rottweiler. Jugador bajito, apenas 1’68, pero muy fuerte y determinado en las marcas. El alemán hizo de la defensa individual su razón de ser y Cruyff  dio cuenta de ello en la final del 74. Jugador de una tremenda disciplina táctica, según Netzer, “Vogt fue muchísimo mejor  jugador de lo que la gente cree, pero supo asumir cuál era su rol en aquella selección”.

Kaltz: El espigado lateral del Hamburgo y la selección alemana, fue rey de las bananas (centros con mucha rosca) desde la derecha. Pese a que su fama llegó por su juego ofensivo y sus pases envenenados, también fue un notable defensor.  Lateral potente a la vez que elegante, bien dotado para la marca al hombre, típico de la época, sin apenas cometer faltas (en 19 temporadas en la Bundesliga nunca fue expulsado y apenas acumuló 36 tarjetas amarillas). Destacó en ataque, subiendo continuamente la banda, regateando con una notable facilidad y poniendo centros de calidad. También fue un especialista en las jugadas a balón parado y gran rematador de cabeza (1,86 de estatura).

Manfred Kaltz.

Gerets: Apodado el león de Rekem. Jugador total…con un despliegue ofensivo que mezclaba calidad, inteligencia, velocidad y técnica, y a la vez un fuerte carácter defensivo. Un futbolista que, como la mayoría de los de esta lista, se adelantó con su fútbol veinte años a su tiempo.

Briegel: El poderoso lateral alemán de casi un 1,90 y medias eternamente caídas, al que en Italia apodaron el Tanque, fue una fuerza de la naturaleza que dominó su carril derecho durante años. Con casi los treinta probó fortuna en el Verona y la Sampdoria de la serie A, donde jugó de volante. Briegel nunca fue un dechado de virtudes técnicas, pero su poderosísimo físico le hizo ser un lateral muy dominante.

Javier Zanetti: Lateral derecho incombustible. Jugó hasta los cuarenta años, convirtiéndose en el jugador argentino con más partidos profesionales jugados. Futbolista de fuerza, trabajador, esforzado, de buena técnica y muy disciplinado, hoy es vicepresidente del Inter de Milán.

Ferrer: Sin ser un grandísimo jugador, el Chapi fue una fantástica herramienta defensiva de Johan Cruyff en su dream team. Ferrer era un jugador pobre técnicamente para el nivel de ese equipo, pero sin embargo le dotó de una velocidad en la transición defensiva que era lo que el holandés buscaba. Además, encontró en él a su perfecto perro de presa para marcajes individuales. Mancini aún sueña con él.

Cafú: Para mí, probablemente, el brasileño es el mejor lateral derecho de los últimos 30 años. Por cierto, Cafú es su apodo,  viene de Cafuringa, un extremo diestro que jugó en el Fluminense. El lateral de la Roma y el Milán fue un superclase, un lateral con ida y vuelta, técnico, hábil, fuerte y con un inteligente sentido del fútbol. El top de los laterales derechos en la historia del fútbol, formó la mejor dupla de laterales posible junto con Roberto Carlos en la selección de Brasil. Como le ocurrió a su compañero del Milán, Maldini, se puede ser el mejor lateral del mundo sin apenas marcar goles.

Manuel Amorós: A muchos les sorprenderá este nombre. Futbolista francés en la década del 80, fue uno de los laterales derechos más inteligentes con la pelota que yo recuerdo. No destacó ni como un gran defensor, ni por su juego ofensivo, pero jugaba con la naturalidad de un centrocampista, siendo siempre un seguro con la pelota. Para mí, al igual que Quique Sánchez Flores, Amorós fue un lateral que mejoraba la jugada al pasar por él.

Laterales izquierdos

Tarantini: Apodado El Conejo. El afilado lateral zurdo de Boca a mediados de los 70 fue uno de los representantes de ese nuevo cambio que convirtió a los laterales en atacantes. Duro (a veces en exceso), correoso, rápido y con buena llegada, su vida fuera de los campos de fútbol marcó su carrera. Tuvo un peculiar paso por el Barça, equipo por el que fichó, aunque nunca debutó.

Paul Breitner: Lateral zurdo en la Alemania campeona de Europa del 72 y del mundo en el 74, siendo diestro. Fue un jugador de muchísima calidad de ahí que pronto pasase a jugar en el mediocampo y se retirase del fútbol jugando como hombre libre. Rápido, dinámico, técnico y con gran visión de juego, además de un excelente futbolista, demostró siempre un gran interés por la política, en especial por lo social; donó dinero (medio millón de pesetas) a obreros españoles de la Standard Eléctrica que estaban en huelga y renunció a jugar el Mundial de Argentina como denuncia por su régimen político.

Antonio Cabrini: El lateral izquierdo de aquella Italia campeona en el 82, era conocido como el Bello Antonio. Formó parte de la defensa de la Juve denominada Cortina di Ferro junto a Zoff, Gentile y Scirea. Cabrini fue un lateral de su tiempo, férreo en la marca, duro, disciplinado y con un concepto futbolístico basado en la defensa y la puerta a cero. La victoria a través de la defensa. Para ser un lateral italiano de los 80, su número de goles no es despreciable (44).

Junior: En el Brasil del 82 jugaba de lateral izquierdo, pero podría haber jugado perfectamente en mediocampo, ya que era un futbolista exquisito. En Italia (Torino y Pescara), debido a su clase, jugó muchísimos partidos como centrocampista y de líbero. Dotado de una calidad técnica impropia de un lateral de su época, su fútbol fue siempre muy imaginativo y ofensivo.

Lizarazu: Bajito pero de físico contundente, fue una versión francesa (menor) de Roberto Carlos. Lo ganó todo con la selección bleu. Jugó un año en el Athletic, donde fue amenazado por ETA, lo que le obligó a llevar guardaespaldas a los entrenamientos de Lezama. Tras su mal año en Bilbao, fichó por el Bayern, donde jugó ocho años a gran nivel.

Camacho: El lateral del Madrid siempre se destacó por sus labores defensivas, siendo un lateral rápido, duro, correoso pero con voluntad ofensiva. Su carrera discurrió marcando siempre a la estrella rival, daba igual que fuese Cruyff o un centrocampista como Prohaska, allí iba Camacho.

Andreas Brehme: El lateral ambidiestro. Futbolista inteligente, técnico y que manejaba igual sus piernas derecha e izquierda, hasta el punto de ser capaz de lanzar faltas y penaltis indistintamente con una u otra. Esa cualidad hizo que Brehme jugase en ambos lados de la defensa aunque solía moverse por izquierda. De gran potencia física pese a su estatura, otra de sus cualidades fue su potentísimo golpeo de balón.

Gordillo: El destartalado jugador se Almendralejo alternó su posición de lateral con la de interior, siempre en la banda izquierda. Rápido, dotado de una extraña habilidad para el regate, infatigable llegador hasta la línea de fondo y con un respetable remate de cabeza. Si algo caracterizó al madridista fue la calidad que llevaban sus centros desde la banda. Jugador no siempre reconocido, en la gala del Balón de Oro en la que se le entregó el premio a Gullit, el holandés dijo ante los periodistas: «Agradezco este premio, pero no es justo. Yo se lo hubiera dado a Gordillo. Es el mejor jugador que pisa ahora los campos».

Rafael Gordillo.

Paolo Maldini:  Sin duda, o al menos yo no tengo dudas, él y Roberto Carlos son los mejores laterales izquierdos de los últimos 25 años. Maldini fue heredero de Cabrini, un defensa que fundamentalmente defendía, y lo hacía a la perfección. Además y gracias a su físico privilegiado, tenía una correcta aportación ofensiva. En una entrevista le preguntaron: “¿Cómo brilla un lateral sin gol? Haciendo bien lo demás”.  Y él no lo hacía bien, sino muy bien.

Roberto Carlos: El brasileño es sin duda el espejo en el que se miran la mayoría de los laterales modernos. Físicamente era bajito (1’68), pero fortísimo. Duro al choque y muy veloz, su gran cualidad fue el golpeo de balón, ya que tenía un cañón en la pierna izquierda. Su gol a Francia se estudia en las universidades de física. Con una media de seis goles y nueve asistencias por temporada, su influencia tanto en el juego como en el ataque del Madrid es incuestionable.

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