lunes, febrero 16, 2026
Google search engine
InicioFútbolChampionsEl City de los Haaland: la vida antes y después de los...

El City de los Haaland: la vida antes y después de los petrodólares

El Manchester City fue el último club de Alf-Inge Haaland. Allí se retiró tras una dramática lesión de rodilla. El legado de aquellos años es la pasión citizen de Erling.

Dos hermanos de Manchester y su banda irrumpían en las listas de éxitos de medio mundo mientras su equipo de fútbol navegaba a la deriva. A mediados de los noventa Oasis representó el penúltimo fenómeno musical llegado desde las Islas Británicas, y los hermanos Gallagher se encargaron de perpetuar esa estirpe de músicos futboleros que tanto han cultivado en Inglaterra. Ellos eran del City cuando nadie era del City. Aunque la primera parada de Alf-Inge Haaland en la remozada Premier League no fue Manchester sino Nottingham, allí desembarcó en enero de 1994, ocho meses antes de que Oasis estrenara Definetly Maybe, su primer disco. El destino no llevaría a Haaland padre a la ciudad de los Gallagher hasta 2001, cuando se convirtió en un citizen más. Allí cavó su tumba deportiva o, mejor dicho, se la cavaron. Fue la venganza de Roy Keane rival ciudadano y carnicero con botas. Pero en ese breve período también tuvo tiempo para inocular la pasión por los colores skyblue a su hijo, Erling Braut Haaland, uno de los delanteros más deseados de Europa, el mismo que esta noche puede poner punto y final a una nueva aventura europea de los citizens.

Poco o nada tiene que ver este Manchester City actual con el equipo que captó la simpatías de los hermanos Gallagher. Los rescoldos de triunfos lejanos (Liga de 1968, FA Cup de 1969 y Recopa de 1970) alimentaron su identificación con el club en la niñez. Aunque cuando las guitarras ya lo ocupaban casi todo en su vida, el City era simplemente el otro club de Manchester, ni siquiera un vecino ruidoso, apenas un equipo mediocre que intentaba sobrevivir en la recién creada Premier League. Hay que rebuscar en wikipedia o en las bases de datos de cualquier futbolero para reconocer a las estrellas del conjunto citizen de entonces. Nombres como el centrocampista David Rocastle o el delantero alemán Uwe Rösler, hoy convertido en jugador de culto para los que acudían al vetusto Maine Road. Mitos de otro tiempo.

Uwe Rösler celebra un gol con el Manchester City. CordonPress.

Las noches más oscuras del City

Fue precisamente en la temporada 95/96 en la que los citizens certificaron su descenso a la First Division (segunda división inglesa) tras tres años evitándolo en las últimas jornadas. Pero la caída a los infiernos no se iba a detener ahí puesto que el City descendería en la temporada 97/98 a la Second Division, el tercer escalón del fútbol inglés. Fue en ese momento cuando el club tocó fondo y surgió la figura de un nuevo presidente. David Bernstein era un contable colegiado y dirigió al club entre 1998 y 2003: “Mi objetivo es lograr la unidad, estabilidad y profesionalismo del club en todos los niveles”, dijo cuando alcanzó la poltrona presidencial.

El entrenador encargado de la reconstrucción fue Joe Royle, un ex delantero del club de la época de los 70 con experiencia en los banquillos, que llegó al City en febrero de 1998. En su primera temporada no consiguió salvar al club del descenso a la Second Division, pero la nueva directiva apostó por él y certificó su continuidad en el cargo para la siguiente campaña. En la temporada 98/99 los citizen habitaron la parte alta de la clasificación y finalmente terminaron terceros por lo que tendrían que disputar un play-off para certificar su salto de categoría. El Gillingham no lo puso fácil y tras empatar a dos, la fortuna sonrió a los de Manchester desde el punto de penalti. El impulso de ese ascenso les valió para conseguir un nuevo salto, ahora a la máxima categoría del fútbol inglés, tras quedar segundo en la Fist division en la temporada 1999/2000. En apenas dos años Bernstein había devuelto a los skyblue al lugar que le correspondía, aunque la estabilidad iba a durar poco.

Haaland y su Manchester City

A las puertas del siglo XXI el Manchester City volvía a sentirse importante. Y David Bernstein iba a tirar de chequera para asentar a su equipo en el remozado escaparate de la Premier League. A principios del 2000, la liga inglesa ya había trazado su plan de expansión por todo el globo terráqueo y el fútbol de las Islas atraía cada vez más la atención de los espectadores y del talento extranjero. El ascenso del City llegaba solo un año después de que el United hubiera culminado su conquista de Europa con la Champions conquistada en Barcelona. Y volver a mirar de tú a tú a los Red Devils era uno de los mayores deseos de Bernstein y compañía.

El City se reforzó en todas las líneas del campo pero fueron los fichajes del delantero costarricense Paulo Wanchope (5,6 millones de euros) y del central procedente del Everton Richard Dunne (4,5 millones de euros) los más elevados. Sin embargo, la novedad que más ilusionó a la grada del vetusto Maine Road fue la de George Weah. El delantero liberiano, a sus 33 años, venía de una decepcionante temporada en el Chelsea en la que solo había marcado tres goles en once partidos y llegó gratis a la ribera azul de Manchester. Mucho menos ruido hicieron los dos jugadores que el City fichó del Leeds United, en aquel momento uno de los gallitos de la Premier. Por el extremo derecho Darren Huckerby y por el pivote defensivo Alf-Inge Haaland desembolsaron alrededor de 8 millones de euros. Haaland se convertiría en un fijo para el entrenador Royle, perdiéndose solo tres encuentros de aquella Premier League.

Los citizens arrancaron con fuerza en su regreso a la Premier y durante el primer tercio de temporada se mantuvieron en mitad de la tabla. Pero a la huida de Weah a Marsella en octubre le sucedió una racha negativa de resultados que los hundió en la clasificación. Los skyblue estaban peleando por eludir el descenso cuando en la jornada 35 disputaron el derbi de Manchester frente al United. Los de Alex Ferguson ya eran campeones pero en aquel partido había alguna que otra cuenta pendiente. Con empate a uno en el marcador, gracias a los tantos de Sheringham y Howey, a Roy Keane se le fue largo un control cuando se cumplía el minuto 85.

«Había esperado mucho tiempo. Le golpeé jodidamente duro. El balón estaba allí, creo: ‘Toma esta, bastardo. Y no vuelvas a mirarme burlándote de falsas lesiones’ (…) Incluso en el vestuario después, yo no tenía remordimientos. Mi actitud fue, ‘a la mierda con él’. Lo que va, vuelve. Él me pegó a mí una y mi actitud es ojo por ojo» “Yo no tenía remordimientos. Mi actitud fue, ‘a la mierda con él. Lo que va, vuelve”, confesó Roy Keane en su biografía sobre esta jugada.

Lo que sucedió es que Haaland, cerca de Keane, se anticipó al centrocampista y le robó el balón. Con el esférico perdido, el red devil se fijó en su rodilla derecha y le clavó los tacos con saña. El árbitro del encuentro, David Elleray, no dudó en mostrar la tarjeta roja al capitán del United. De esa forma, el internacional irlandés se cobró su particular venganza ante el noruego. Para comprender el rencor que anidaba en el 16 del United hay que retroceder hasta septiembre del 97 cuando en una entrada de Alf-Inge sobre Keane, en un Leeds – Manchester United, el centrocampista mancuniano cayó lesionado. Haaland entonces se acercó y le dijo que no fingiera, que no le había hecho nada. El Leeds ganó ese partido 1-0 y Keane no volvió a jugar esa temporada por una lesión en la rodilla.

A pesar de lo que se ha asegurado, Alf-Inge Haaland jugó dos partidos más esa temporada. Uno con el City a la semana siguiente de la acción de Keane, frente al West Ham y otro con la selección de Noruega. Pese a poner en riesgo su físico, Haaland no pudo evitar que el City descendiera esa temporada a la segunda división inglesa. Fue precisamente en ese verano, el de 2001, cuando el noruego decidió pasar por el quirófano para intervenir la rodilla dañada. Con el City convertido en un equipo ascensor, Alf-Inge intentó recuperarse de la lesión mientras sus compañeros devolvían al equipo a la Premier. Pero el defensor no pudo disputar partido alguno ni en la temporada 2001/2002 ni en la 2002/2003. Su rodilla había dicho basta y con apenas 30 años se veía obligado a colgar las botas. Ese lance terminó marcando su carrera y lo convirtió en uno de los mitos del City previo a la llegada de los jeques.

Erling, un fan de los citizen

Earling Braut Haaland no tiene recuerdos, más allá de las fotos, de aquellos años en Manchester. El actual delantero del Borussia Dortmund nació en los últimos días de su padre en Leeds (julio de 2000), aunque el primer estadio que pisó, con apenas meses, fue Maine Road. Aquellos primeros sonidos, aquellos primeros aromas con la esencia del fútbol británico se quedaron impregnados en la epidermis de aquel bebé. También las primeras fotos vestido de futbolista están teñidas de azul cielo. Tanto Erling como su hermano mayor, Astor, han publicado imágenes en sus redes sociales con la zamarra del City cuando eran pequeños. Tampoco cuesta mucho imaginar a sus dos retoños preguntando a Alf-Inge las causas y los motivos de su retirada o por qué papá ya no jugaba en el City y conocida la historia el deseo por seguir los pasos de su padre se vieran reforzado.

Astor, el hermano mayor de Erling publicó esta foto en sus redes sociales.

Haaland padre rescindió su contrato con los skyblue en julio de 2003 y Erling volvió a Noruega. Pero el amor por los citizens no se marchitó. De repente aquel equipo del montón en el que su padre se había retirado fue comprado el 1 de septiembre de 2008 por el jeque Mansour bin Zayed Al-Nahyan y la historia de los de la ribera azul de Manchester cambió para siempre. Su objetivo no era otro que convertir al club en una superpotencia primero en Inglaterra y luego en Europa. Robinho fue su primera gran inversión (43 millones de euros) y desde entonces cantidades ingentes de dinero (más de 1.500 millones de euros solo en fichajes en estos 13 años) no ha parado de alimentar un club que hoy ya es una superpotencia.

Los nombres de Dzeko, Yayá Touré, Balotelli, David Silva, Kun Agüero, Otamendi, Sterling, Gundogan o Kevin de Bruyne fueron elevando las aspiraciones y las exigencias del club. Los títulos comenzaron a llenar unas vitrinas famélicas durante más de tres décadas y el “vecino ruidoso”, como lo definió en su día Sir Alex Ferguson, tiñó Manchester de azul. Fue ese equipo moderno, eléctrico y vencedor el que fascinó a Haaland en su preadolescencia y le conectó con los últimos días de futbolista de su padre. Erling creció con la Liga del gol de Agüero y las primeras escaramuzas europeas, aficionado a la omnipresente Premier League desde pequeño, saboreó la Premier de Pellegrini en plena pubertad y se ilusionó como un citizen más ante la llegada de Guardiola a Manchester. Para entonces Erling ya quemaba etapas a pasos agigantados y siendo apenas un juvenil, en el verano del 2016, el Molde ya le había echado el ojo. Su padre guiaba sus pasos en la sombra, desde la alimentación hasta la preparación física.

Pero Haaland era entonces un auténtico desconocido y un ferviente seguidor de la Premier. Así que como un adolescente más se unió a un grupo de Facebook de aficionados del Manchester City en Noruega. Sam Lee, periodista de The Athletic en Manchester lo confirmaba recientemente en el podcast “Why Always Us”: “Estaba en un club de aficionados del City en Facebook en Noruega, creo que hasta hace aproximadamente un año, porque la gente no paraba de preguntarle cuándo iba a fichar por el City, así que se fue”. Fue precisamente en ese rincón recóndito de Facebook al que Haaland subió de manera inocente una foto suya en la que ya muestra la mirada desafiante del killer en el que se ha convertido después. Y en la que además aparece ataviado con la zamarra del City, la correspondiente a la 2008/09, aunque Erling aparenta más edad en esa foto.

Un jovencito Erling Haaland posaba desafiante con la camiseta de su equipo en la Premier.

Los vínculos sanguíneos y los lazos emocionales con el City dispararon los rumores antes incluso del emparejamiento de cuartos de final entre el Dortmund y los ingleses. Hasta Guardiola tuvo que salir a desmentir que fueran a hacer una oferta por Haaland: “Con estos precios no vamos a comprar a ningún delantero. Es imposible, no lo podemos pagar”, afirmó Guardiola antes del partido de ida. Casi a la par, Erling Haaland pisaba por primera vez el Etihad Stadium, el estadio en el que no llegó a jugar su padre, pero que ha sido escenario de las hazañas citizens que él veía por televisión. Y el noruego no podía esconder su admiración: “Hermoso, ¿eh?”, le dijo a su compañero Jude Bellingham al salir por el túnel de vestuarios. Quizá superado por las emociones, el fan Haaland no brilló en la ida y su equipo perdió 2-1, pero esta noche tiene una nueva oportunidad para dejar en la cuneta al enésimo intento del jeque, Mansour bin Zayed, de conquistar Europa.

Solo uno de los dos cantará What’s the story morning glory de Oasis a la mañana siguiente.

RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
Google search engine

Most Popular

Recent Comments

Antonio Lopez Lobeto en Mi pájaro es mejor que el tuyo
Stockton en Bon voyage
Juan De Dios Luna Cijanes en El problema del Barça es el relato
Perikorro en Tantas mareas, marean
Perikorro en No me gusta el cricket
Carmelo en La venda ya cayó
Antonio Jesús Zarza Moreno en ¿Marino o submarino?
Lorenzo Dominguez Sanchez en Gracias, Florentino
Joaquín en Camino a Vitoria
Robert Lee en El que se va, ya no es
victor martín marron en Quiten de ahí a esa loca
Martín Vallejo platero en El borde de la piscina
Diego en Gracias, Johan
jose antonio medrano en Gracias, Johan
Jorge Florido en Gracias, Johan
Javier en Gracias, Johan
Esteban en Gracias, Johan
Fran en Gracias, Johan
5contraelcalvo en Esperando a Zidane
Perikorro en Esperando a Zidane
Elaine Cristina en Casillas, el homenaje pendiente
Tomás Luis de Victoria en No, lo ponemos todo al centro
Tomás Luís de Victoria en Casillas, el homenaje pendiente
Lucas en Benzema FC
Carlos Antonio Suárez fornelino en Jugarse «nada»
Antonio Lopez Lobeto en Siete equipos para tres descensos
Víctor Raúl Valladares en El Real Madrid se queda solo
IÑAKI ASENSIO CALATAYUD en Ter Stegen, el portero de la T-10
José Ramón García en Ilusión en el nuevo White Hart Lane
JOSE ANTONIO FERNANDEZ PLAZA en Héctor del Mar, tal como éramos
Lucas en Oh, capitán
José Luis Heras en Usted tiene el faro roto
Juan J Rodriguez en Usted tiene el faro roto
Jairo Castillo en El Madrid de la triste figura
Rod en Au revoir
Cristian Galván en Motociclismo e hipocresía
Hassansudeim en La trampa perfecta
Juan De Dios Luna Cijanes en La trampa perfecta
Antonio Lopez Lobeto en Cuestión de fe
Martín Vallejo platero en Marcó Isco, ganó Zidane
Eliseo en Vuelve Zidane
Juan De Dios Luna Cijanes en La esperanza
Juan de Dios Luna Cijanes en La muerte del emperador
Maria Jose en Tropismo
María Jesús en Tropismo
Antonio Lopez Lobeto en El amor no siempre gana
SanEmeterio For Atle en Bienvenidos al espectáculo de minstrel
Elaine Cristina en El empate perfecto
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en La revancha perpetua
Antonio Lopez Lobeto en Al límite de la filosofía
Juan de Dios Luna Cijanes en La ley del mínimo esfuerzo
Antonio Lopez Lobeto en Milagro Kvitova
Carlos Leo Castellanos en Cristiano ya no va de farol
Marcos Da Silva en El tamaño importa (y mucho)
Antonio Lopez Lobeto en Promesas que todavía lo son
Gustavo Del río manzano en Quince años sin el mejor: Chava Jiménez
ROSA MARIA cuesta guerrero en A propósito de Laura
Irene García en Vidrio roto
AA - Rod en Vidrio roto
Juan Luna Cijanes en Solari y la teoría del melón
Antonio Lopez Lobeto en El valor de las palabras
Raúl Ávila en El traje de toda la vida
Miguel Morán en Godín es El Cid Campeador
Ricardo Moreno Castillo en La adolescencia duele
Aminie Filippi en La adolescencia duele
Miguel Angel Hidalgo Mena en Historia de un superviviente
Alfrez en Por los cojones
Paulino en Por los cojones
ROSA MARIA cuesta guerrero en La adolescencia duele
Luis Miguel en Y el presidente, ¿qué?
Oscar Redondo Callado en Tour 2019: Un espanto de recorrido
Santiago Peraza en A LA CONTRA, primer aniversario
Teddy Sagarrasantos@hotmail.com en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Conchita Minguez en Cinco apuntes para seis carreras
Francisco en Te quiero, Valverde
GONZALO IMPUESTO NOGUERAS en La carrera de su vida
José Luis Hera en Lava
Angel en Lava
Antonio Martínez Pascual en El Sevilla sonroja al Madrid
Begoña hernando en Ya están aquí…
ROSA MARIA cuesta guerrero en Ya están aquí…
Ángel en Vuela el Madrid
Francisco Bascuas en Fortnite y la física del caos
Ramón J. en Serena pierde la calma
Manitu69 en Armagedon colchonero
Chema en Querido Manu
Chema en Querido Manu
Dalmacio del Campo en Mucho ruido y pocas nueces
Óscar en Las tragaderas
Maria del Carmen Torres en La banda izquierda no tiene memoria
manuel santamaria asensio en Lo salvó el VARça
José Luís en Lo salvó el VARça
Antonio Lopez Lobeto en Sin actitud no hay talento
José Ramón en Sin actitud no hay talento
Milagros Recio en La constante es Messi
Pablo González Suárez en Rivaldo, Simeone y un minuto de silencio
Francisco Pedrajas Raya en Ganó el Atlético, cambió el viento
Francisco Pedrajas Raya en Ganó el Atlético, cambió el viento
Mauricio en La fuga de La Masía
José Antonio Del Moral en Piqué y los pollos sin cabeza
Dalmacio del Campo en Hola Courtois, adiós Keylor
Jesús Carlos Zuazo Garrido en Hola Courtois, adiós Keylor
Quillo en Cuento de Navidad
ROSA MARIA cuesta guerrero en Papás, tenéis deberes
BEGOÑA Hernando en Papás, tenéis deberes
Alicia Fernandez en Papás, tenéis deberes
Gjon Haskaj en El secreto de fichar bien
VICENTE PÉREZ NAVARRO en Vinicius, la proto estrella
Antonio Lopez Lobeto en Monsieur Mbappé
jclopezmontoya21@gmail.com en Morir con el portero que no queríamos
Johhny en En serio
Oscar Pereira Fernandez en Iago no tiene la culpa
Alicia en Recuerdo Mundial
Alicia en Recuerdo Mundial
ROSA MARIA cuesta guerrero en Recuerdo Mundial
Antonio Lopez Lobeto en Monsieur Mbappé
José Luis García en En serio
SMN en En serio
Walter Montaldo en Vivir con el alma aferrada
Antonio López Lobeto en Biscotto innecesario
manu5 en En serio
Benjamin Fernández en En serio
Irene García en Dios ha muerto
Jose en Dios ha muerto
Carmen Viedma Diaz en ¡Nada de sexo con extranjeros!
ALFONSO APARICIO VIAN en De Gea: «Tampoco he matado a nadie»
Ignacio Rubén Melancolía en Julen tiene mi voto
FERNANDO ALONSO MARTÍN-LOECHES en Julen tiene mi voto
Antonio López Lobeto en Deporte para leer
Ignacio Rúben Melancolia en Ocho finales seguidas para King James
Mariano J. en El niño Cristiano
José Luis en Bale fue el héroe
Albert en Bale fue el héroe
ROSA MARIA cuesta guerrero en La lista
Aurora en La lista
LUCASIAN en Padres dron
Nachovic en No olviden esta cara
Alfrez en El Principito
Alberu en El Principito
Borja en El Principito
Alicia en Padres dron
ROSA MARIA cuesta guerrero en Padres dron
Aurora en Padres dron
Jorge en Padres dron
Alejandro Alcalde en La mala educación
Alfrez en Energía potencial
zico1999 en La última cena
zico1999 en La última cena
Manolo Muñoz en ¡Resiste, Lendoiro!
Estibaliz Giner Larrauri en ¿Marino o submarino?
ROSA MARIA cuesta guerrero en ¿Marino o submarino?
Basilio Leónidas en La primera red social es tu casa
maria antonia Lopez en ¿Marino o submarino?
Manitu69 en Ser o no ser
David en Ser o no ser
Raquel en La caída de Messi
Manuel Rafael Prieto Fanjul. en La caída de Messi
Basilio Leónidas en #SantiCampeón
ROSA MARIA cuesta guerrero en La primera red social es tu casa
Ettore Viglione en Bajón oval
guaschiano en Fort tiene razón
ErJabato en Fort tiene razón
Sara Amado en Las crónicas boludas
Rebeca R. en Las crónicas boludas
Ana Bonilla Rodriguez en #SantiCampeón
Aurora en #SantiCampeón
Alicia en #SantiCampeón
Begoña hernando en #SantiCampeón
ROSA MARIA cuesta guerrero en #SantiCampeón
Jose manuel en Lopera, 22; Alaya, 0
betiquisimo en Lopera, 22; Alaya, 0
Gol Sur 88 en Lopera, 22; Alaya, 0
Juan Carlos Quesada Fernandez en El Sahara Marathon, mucho más que una carrera
Francisco josé Montero Madrid en Lo que digan los futboleros
Tomás Luis de Victoria en Benzema se hace perdonar
Juan Rodriguez-Briso en Real Madrid, un equipo español
Amparo Martín en De cañas por el Metropolitano
ROSA MARIA cuesta guerrero en Horarios family friendly, por favor
Antonio Lorenzo Vicente en Coleman puede batir el récord de Bolt
Lila Castro en Zidane de los milagros
SAMER KHEIR en Zidane de los milagros
ROSA MARIA cuesta guerrero en TDAH y deporte: una tabla de salvación
Ana Bonilla Rodriguez en TDAH y deporte: una tabla de salvación
J. Carlos en Zidane de los milagros
Benjamín Fernandez en ¡Força Penya! iForça Badalona!
Luis Polo en Zidane de los milagros
Manu Ponce en Zidane de los milagros
Embruix de Lluna en ¡Força Penya! iForça Badalona!
Carmen María en ¿Quién defiende a mi hijo?
ROSA MARIA cuesta guerrero en ¿Quién defiende a mi hijo?
George_Kaplan en Gatillazo madridista
David Azpiazu Torres en En defensa de Iñigo Martínez
Juanma Jiménez en En defensa de Iñigo Martínez
Juanma Jiménez en En defensa de Iñigo Martínez
ROSA MARIA cuesta guerrero en José María García y el fantasma de Instagram
Salvador en Se busca asidero
Gabriel Inojosa en Pepinazo en el Bernabéu
julio ruiz en Se busca asidero
ROSA MARIA cuesta guerrero en Rugby inclusivo: bendita melé
Josefina Trujillo en La figura del líder
Carmen María en ¡Hagan juego, señoritos!
Juanma Jiménez en Mucho Villarreal, poca suerte
ROSA MARIA cuesta guerrero en ¡Hagan juego, señoritos!
Ana Bonilla Rodriguez en ¡Hagan juego, señoritos!
Dalmacio del Campo en En defensa de Zidane y de su equipo
david en Ser un hombre
Raúl en Lagarto, lagarto
Elena en Ser un hombre
Carlos en Ser un hombre
Albert Batlle en Carta a los Reyes Magos
Begoña hernando en Carta a los Reyes Magos
ROSA MARIA cuesta guerrero en Carta a los Reyes Magos
Carmen María en Carta a los Reyes Magos
Juanma Jiménez en Feliz Navidad… y gracias
Elaine Cristina en Feliz Navidad… y gracias
Alejandro Chacón en El Barça es el procés
Pekas en A ti padre…
ROSA MARIA cuesta guerrero en Los otros diez planes de Navidad con tus hijos
Ignacio en A ti padre…
Estíbaliz en A ti padre…
Estíbaliz en A ti padre…
Juan de Dios en A ti padre…
Aurora en A ti padre…
José Ignacio Vidal Fernández de Castro en Mundial 82: el peor sorteo de la historia se hizo en Madrid
José Ignacio Vidal Fernández de Castro en Larry ‘Legend’ Bird… bajo el halo del mago Johnson
Ana B en A ti padre…
Embruix de Lluna en La importancia de SER el CAPITÁN
Arancha Matamala en A ti padre…
Aminie Filippi en A ti padre…
Beatriz en A ti padre…
Carlos Ruf en La mente es la que gana
Kalle Ruf en Echo de menos…
Pablo en Estilismos
Felipe en Soy maratoniana
Ivan Reina en Soy maratoniana
MaiteV en Soy maratoniana
Luis Alberto Merchán en Bye, bye, Blackbird
Manuel Grandes en Bye, bye, Blackbird
Jesús María Martín Domínguez en El Titanic del Betis, proa hacia el iceberg
Tomás Luis de Victoria en Cristiano en su laberinto
Cristina Navarro en Mi primera maratón
Luis Alberto Merchán en Castillos en el aire
José Vaquer en Mi primera maratón
Pantxo Pintxo en El derbi, de la A a la Z
Pedro Luis Garcia en Las dos Españas, ¿cuál mejor?
Pedro Luis Garcia en Las dos Españas, ¿cuál mejor?
Gerardo Rodríguez@@ en San Siro dirá la última palabra
Luis Bilbao en El fin de Cristiano
Jose Antonio Fernandez Plaza en Asensio convirtió el domingo en viernes
Jota en el camino en ¿Dónde está el equipo?
Irene García en Un empate por principios
José Miguel en Pánico escénico
Gerardo Rodríguez en Y de nuevo, el racismo
Guillermo García Sánchez en 10 millones de dólares por una cámara para Pep

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies