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Luces, cámara, Kennedy

El asesinato del presidente John F. Kennedy encendió pensamientos que han peleado un sitio en la memoria colectiva durante décadas. En 1964, la Comisión Warren concluyó que Lee Harvey Oswald disparó a Kennedy, sin embargo, esa sentencia no contentó a mucha gente que, desconfiando del sistema, elaboró intrincadas teorías de la conspiración que, poco a poco, fueron calando en la opinión pública y haciéndose fuertes a la hora de explicar la muerte del expresidente de los Estados Unidos. Dos de los motores principales para esa ola conspiranoica que todavía hoy es objeto de deseo para los más fervientes seguidores del misterio fueron el cine y la televisión. El cine se ha dedicado, desde 1963, a construir un mito alrededor del mito. El asesinato de John F. Kennedy alimentó el hambre de muchos soñadores e investigadores encubiertos de andar por casa y azuzó el afán de varias generaciones por sumergirse en las profundidades de uno de los crímenes más célebres y enigmáticos de la historia.

«Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo», John F. Kennedy

La muerte de Kennedy estremeció al mundo desde aquella mañana del 22 de noviembre de 1963. El mensajero del miedo, película que gira entorno a un complot para hacerse con el poder en La Casa Blanca, se rodó ese mismo año y tuvo que estrenarse dos años después debido a la conmoción. Pero todavía hoy, el crimen sigue siendo el punto de partida para que muchos directores y creadores dejen volar su imaginación. Además, hace poco más de una año, Donald Trump decidió liberar 2.891 informes confidenciales en referencia al asesinato bajo petición previa de la CIA. «He ordenado que se levante el veto sobre los documentos, pero dadas las advertencias de los responsables de inteligencia, no tengo más remedio que aceptar ciertas condiciones antes que causar un daño irreversible a la seguridad de la nación», señaló Trump. Pero hay trampa, porque alrededor de 200 quedaron sepultados bajo el secreto de sumario, precisamente, aquellos considerados como el núcleo oscuro de la trama. Imagínense la locura colectiva cuando 54 años después de la muerte de JFK salían a la luz miles de documentos para hacer las delicias de las mentes más conspiranoicas. En Cuarto Milenio se frotaron las manos. El origen de todas las pesquisas estaba al alcance de nuestra mano.

¿Cómo sentará el descubrimiento en Hollywood? Posiblemente la revelación de los documentos no hubiese sido ni siquiera necesaria para que el cine siguiese alimentándose del asesinato de Kennedy para exponerlo como punto de partida, objeto de estudio o marco contextual. Procedamos pues, a repasar algunas de las obras más importantes. Hagamos un poco de memoria y situémonos en una fecha muy significativa y no tan lejana en el tiempo, el 50 aniversario del magnicidio, en 2013. Matar a Kennedy, película para televisión de National Geographic, veía la luz con el gran Ridley Scott como productor. En esta cinta, el elegido para asumir el papel del presidente fue Rob Lowe, en una gran interpretación y con una caracterización notable. En general, es una buena reconstrucción histórica y al menos, ofrece hipótesis verosímiles. No descubriremos nada nuevo, la película fluye, pero, salvo la interpretación de Lowe, no habrá nada que nos deje huella.

Rob Lowe interpretó a JFK en «Matar a Kennedy»

Otro de los grandes estrenos fue Parkland, dirigida por Peter Landesman y producida por Tom Hanks. Sus protagonistas son Zac Efron, Billy Bob Thornton y Paul Giamatti. Esta vez, la película narra todos los acontecimientos desencadenados en las 72 horas posteriores al tiroteo poniendo su foco en las maniobras de reanimación que le practicaron a Kennedy en el hospital cuyo nombre da título a la película. La mezcla de ficción con la técnica documental falla, bajo mi punto de vista. El enfoque, sin embargo, es lo suficientemente fresco como para que la disfrutemos, eso sí, sin esperar grandes diálogos o intervenciones porque el guión es más bien deficiente. Ese mismo año llegaría también a nuestras pantallas una obra maestra, dirigida en este caso por Lee Daniel, El mayordomo. En ella, Forest Whitaker interpreta al famoso empleado de la Casa Blanca, Cecil Gaines, quien sirvió a ocho presidentes, entre ellos al mismísimo JFK, interpretado aquí por James Marsden. Cruda, por momentos predecible, pero gracias a la magia de Whitaker, realmente conmovedora. Delicatessen.

Otra de las figuras que ha sido venerada, odiada y estudiada en numerosas ocasiones ha sido la de Jacqueline Bouvier, más conocida como Jackie Kennedy a partir de 1953, cuando contrajo matrimonio con John F. Kennedy. La imagen desesperada de Jackie en el asiento del coche junto a su esposo cuando se produjeron los disparos dio la vuelta al mundo, pero la frialdad y la entereza con las que la primera dama gestionó aquellos momentos son un hecho admirable. Jackie pidió estar presente en la sala de operaciones donde su esposo se debatía entre la vida y la muerte. Se negó a cambiarse la ropa manchada de sangre como muestra de respeto hacia los acontecimientos que acaba de vivir, e incluso acompañó a Lyndon B. Johnson en su juramento dentro del avión presidencial, para darle legitimidad a su gestión y a su mandato. En 2016, Natalie Portman fue la elegida para dar vida a Jackie Kennedy en Jackie, una interpretación que le valió una nominación como mejor actriz en los Oscar. La reconstrucción del dolor de Jackie es sublime, casi podemos tocarlo gracias a la técnica de los primeros planos. El sufrimiento se vuelve hasta bello en las manos de Portman. Compleja, abrumadora e imprescindible.

Natalie Portman como Jackie Kennedy en «Jackie»

Si hay una película a la que debemos rendir pleitesía, esa es JFK, el film dirigido en 1991 por Oliver Stone, considerado por muchos expertos como el thriller político más completo de la historia del cine. Y puede que tengan razón. Kevin Costner interpreta a Jim Garrison, fiscal del distrito de Nueva Orleans —uno de los primeros instigadores de las teorías conspirativas— que decidió dudar de las conclusiones de la Comisión Warren, el organismo que defendió a capa y espada la teoría de un tirador único, e incluso llegó a insinuar que el asesinato había sido orquestado por el FBI, la CIA o el propio vicepresidente. A Costner se le quedó el «gusanillo Kennedy» en el cuerpo porque también produjo y protagonizó Trece días, de Roger Donaldson, donde interpretaba a un asesor de la Casa Blanca durante la Crisis de los Misiles. La tensión del entramado político es todo un acierto. Recreación perfecta y angustiosa, una mezcla del todo satisfactoria. Muchos afirman que esta película fue el resultado de la obsesión que tras JFK sacudió la mente de Costner, dedicado en cuerpo y alma a tratar de descubrir las incógnitas del asesinato. Pero no ha sido el único, Bruce Willis también ha llegado a decir en una entrevista con Vanity Fair que estaba convencido de que los responsables del asesinato de Kennedy regían el gobierno de EEUU.

Kevin Costner interpreta a Jim Garrison en JFK

Otro de los films que tenemos como referente es La conspiración de Dallas (1992), dirigida por John Mackenzie, habitual de los thrillers políticos como El largo viernes santo (1980) o El cuarto protocolo (1987). Protagonizada por Danny Aiello, Sherilyn Fenn y Arliss Howard, esta trama conspiratoria se basa en la vida de Jack Ruby, el hombre que mató a Lee Harvey Oswald en 1963 después de que fuera acusado del asesinato de John F. Kennedy. «Cuando Oswald había avanzado unos siete metros esposado con la izquierda del detective Jim Leavelle, desde la puerta de la oficina de la cárcel, Jack Ruby pasó entre un periodista y un detective, situados ya cerca de la rampa que conducía a la puerta de salida. Con un revólver del calibre 38 en la mano derecha, Ruby avanzó rápidamente y disparó a Oswald en el abdomen un solo tiro que resultó mortal«, concluyó el informe Warren. «La muerte de Oswald en medio de más de setenta policías y en las circunstancias indicadas, hizo pensar en seguida que uno o más miembros de aquel departamento habían facilitado a Jack Ruby el acceso al edificio hasta el punto de poder situarse a pocos pasos del asesino del Presidente», dice dicho informe. Y añade: «Aunque los diez minutos que precedieron a la muerte de Oswald había en la planta baja del edificio más de un centenar de policías y periodistas, no se ha encontrado nadie que viese entrar allí a Jack Ruby«. «Después de examinar todas las declaraciones y todas las pruebas, la Comisión ha llegado a la conclusión de que Ruby entró en el edificio sin ayuda de nadie, probablemente por la rampa, junto a la cual estaba el coche, no más de tres minutos antes de matar a Oswald».

«No quiero ser un héroe. Lo he hecho por Jacqueline Kennedy”, dijo Jack Ruby, tras su detención.

Jack Ruby dispara a quemarropa sobre Lee Harvey Oswald.

Ruby fue otro misterioso personaje en la trama Kennedy. Desde un primer momento, Ruby confesó que su intención había sido la de hacer justicia. Además dejó una frase para la historia: «El mundo nunca conocerá la verdad de lo que ha ocurrido, ni mis verdaderos motivos». Si quieren conocer algo más acerca de la figura de Jack Ruby, el corresponsal de la Casa Blanca, Seth Kantor, publicó en 1978 un libro titulado Who Was Jack Ruby?, en el que mantenía la teoría de que Ruby, que dijo ante la Comisión Warren que había «sido utilizado con un propósito», era una pieza más de un engranaje organizado y manipulado por la mafia. Ruby murió de un trombo pulmonar, aunque también padecía cáncer. Su muerte se certificó —cosas del destino—en el Hospital Parkland de Dallas, donde como ya hemos mencionado también se firmó el parte de muerte del presidente Kennedy, y el de su presunto asesino, Lee Harvey Oswald.

«Las cosas no pasan. Las cosas están hechas para suceder»,  John F. Kennedy

Como he dicho al principio de este artículo, ha habido muchas otras películas que han tratado sobre los prolegómenos o las consecuencias del asesinato. Una de las que personalmente más me gustan es Por encima de todo. Este drama versa sobre una ama de casa, Lurene Hallett (Michelle Pfeiffer), que, completamente destrozada por la muerte de Kennedy y vinculada emocionalmente hasta la obsesión con Jackie, decide subirse a un autobús para acudir al funeral del presidente. Durante el viaje conoce a Paul Cater (Dennis Haysbert) y rápidamente comienza a sospechar que ha secuestrado a la niña que lo acompaña. Quizá el film falla a la hora de intentar retratar los cambios surgidos en la sociedad norteamericana a partir de entonces, porque se queda corto, muy corto. Sin embargo, gracias a la actuación de Pfeiffer —nominada al Oscar, al Globo de Oro, a Mejor Actriz por el Círculo de Críticos de Nueva York y  ganadora del Oso de Plata en el Festival de Berlín—, la película exige atención.

LOVE FIELD (Por encima de todo). Michelle Pfeiffer como Lurene Hallett, 1992. ©Orion Pictures

En cuanto a la televisión, en 2016 se estrenó 22.11.63, basada en la novela de Stephen King y con James Franco como protagonista interpretando a Jake Epping, un ciudadano de a pie que viaja a 1960 para intentar averiguar la verdad sobre el asesinato de Kennedy y tratar de evitarlo. Posiblemente Stephen King quedase satisfecho con la adaptación, porque J.J Abrams está a la altura. Además, hay cientos de guiños a la vida y obra de King y la adaptación se desarrolla con criterio, misterio y perfección. Por momentos, la serie puede parecer larga y engorrosa, pero si somos capaces de prestarle atención a la narrativa sin tener demasiada prisa, todo encaja y engancha. Por cierto, acostúmbrense a los cliffhangers, porque Abrams los usa con asiduidad y fanatismo. También podemos recordar la miniserie Los Kennedy, una reconstrucción de la vida de la famosa saga familiar. Greg Kinnear fue el encargado ponerle cara a Kennedy. Además, el presidente también ha aparecido en Los Simpsons o South Park.

Posiblemente me haya quedado corta—se aceptan sugerencias—, pero la lista de películas con referencias al asesinato de John F. Kennedy es eterna y aquí he querido mencionar las que, bajo mi punto de vista, son imprescindibles para todo aquél que quiera bucear un poco en una trama que sigue sacudiendo los cimientos de la historia del siglo XX. Para bien o para mal, el asesinato y las sombras de la conspiración seguirán siendo fuente de inspiración para la industria del cine. No quiero terminar este escrito sin recordar una de las mejores escenas de Forrest Gump. Forrest asiste a una ceremonia de condecoración por su impecable actuación en el equipo de fútbol americano en la Universidad de Alabama. Allí, va al baño y se encuentra en el lavabo con un autógrafo de Marilyn Monroe dedicado a Kennedy, un gran guiño a la supuesta relación extra matrimonial que el presidente mantuvo con ella. Aquí hay una película, a ver quién se anima. La leyenda continuará. «Un hombre puede morir, las naciones pueden subir y bajar, pero una idea sigue viva», John F. Kennedy.

Irene García
Irene García
Periodista. Intento de guionista, así que escribo mucho, aunque no siempre bien. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. Deporte. Cultura. Viajes. Me bato en duelo con cualquiera por defender a Batman y 'La La Land'. Viví dos años en Buenos Aires y por eso tengo mucha paciencia. Subdirectora de A La Contra. Emperatriz de la batcueva.
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