Terminadas las presentaciones en sociedad de las 24 selecciones en competición, hoy se abría la segunda ronda de encuentros, que para algunos podría ser definitiva: una derrota ahora podría ser el final del camino. También es cierta la situación contraria: Una victoria podría sellar la clasificación para los octavos de final, ronda en la que el torneo empieza de verdad para algunos analistas.

La jornada podía ser dramática para Finlandia y Rusia en su encuentro del grupo B en San Petersburgo. Recordemos que ambas habían sido derrotadas en la primera jornada, en el caso de Rusia con mucha claridad. Con el miedo a perder y con el público frío, la selección rusa se movía torpe y nerviosa. Finlandia veía opciones de atacar, pero cierta timidez a perder el punto que tenían en su mano y la falta de calidad de algunos de sus jugadores hacían que sus pocos ataques fueran estériles. El partido pedía un cambio de guion dramático, y si no lo propiciaban los jugadores, tendría que ser el equipo arbitral. Una falta de Semenov sobre Pukki fue castigada con tarjeta roja por levantar los tacos por encima del balón. Las protestas de los jugadores rusos no eran ni comparables con las del público. El árbitro corrió al monitor del VAR para ver la repetición: la entrada era fuerte y tardía, digna de expulsión. Con todo aquel lío al menos tuvimos los cuatro minutos más amenos del partido. La falta se sacó sin consecuencias. Un gol, quizá, era ya mucho pedir.

Pukki no volvió tras el descanso, dejando a Finlandia sin su mejor arma. Rusia atacaba por cierto orgullo, pero sin convencimiento ni juego en conjunto. Algunos jugadores aún estaban crispados y nervios. Una cesión probablemente innecesaria a córner permitió a Finlandia marcar el 0-1, obra de Lappalainen tras una colección de rechaces en el área rusa. Con su rival herido, Finlandia tenia la oportunidad de cerrar el partido pero prefirió conservar, retrasando su posición en el campo cada vez más con el paso de los minutos. Un centro a la olla del veterano Zhirkov fue cabeceado por Dzyuba en el minuto 87. Aunque los rusos festejaron el empate, un punto prácticamente deja a ambas selecciones al borde de la eliminación.

Turquía y Gales se enfrentaban en Bakú. Allí, los turcos se sintieron mucho mas arropados por su afición que en Roma. Los galeses eran clara minoría en las gradas y pronto parecieron serlo en el campo, cuando Bale pidió el cambio por unas molestias. Sin el evidente jefe del equipo, los británicos encontraron su fuerza en el trabajo colectivo. Turquía quería llevar la iniciativa pero Gales defendía bien y gestionaba sus turnos con el balón de la mano de Sallen y Ramsey. Apagada la velocidad inicial de Turquía y repuestos de la pérdida de Bale, el partido favorecía ya al equipo galés. El recambio de Bale fue el jugador del Manchester United Daniel James, jugador del que los aficionados de su club esperan que sea el “nuevo Giggs” y los de la selección “el próximo Bale”. Casi nada. De momento es un jugador veloz y hábil, con mucho que mejorar, pero con cualidades aprovechables para su selección. Fueron sus internadas en el área las que más peligro crearon. Una de ellas fue rematada por Ramsey, seco y ajustado al palo, y otra cabeceada por Robson-Kanu. El 0-2 fue definitivo para una selección turca que tenia preparado un plan contra Bale y que no supo reaccionar al cambio.

El mejor partido de la jornada lo disputaron Suiza e Italia en Roma. Los locales fueron tradicionales en su gestión de un torneo de fítbol de este nivel: calculadora en mano, no merece la pena hacer esfuerzos de cara a la galería cuando tienes que poner la mirada en lo que vendrá en un futuro cercano. Un empate no era malo para Italia y tampoco era un mal punto para la selección suiza, siempre y cuando pudiese sacar un resultado favorable en su ultimo encuentro ante Turquía. Así transcurría, dominado más por Xhaka y Fernandes, que desarbolaban las acciones de Verratti y Jorginho, aunque Italia tampoco perdía la paciencia ni parecía especialmente preocupada por el marcador.

Con la fatiga del calor veraniego en la segunda mitad el partido concedió algunas ocasiones. Italia encontraba la forma de llegar al área una vez que Xhaka fue amonestado por una falta sobre Kean. Temeroso de ser expulsado, su nivel de agresividad en defensa bajo varios peldaños. A la vez que Italia ganaba confianza en ataque, descuidaba un poco su defensa. Suiza buscaba a Embolo al espacio. El ritmo del partido mejoró notablemente y, aunque no había goles, la calidad del juego ya era otra cosa.  

Goles, finalmente, hubo. Kean resolvería una jugada de Politano tras deshacerse de Rodriguez y ganar la línea de fondo. Su centro, medido, fue cabeceado desde cerca por el delantero del Everton. Suiza dejo claro que se trata de un equipo bien construido y competitivo. No cuenta entre las favoritas pero sí es capaz de amargarle el día a cualquier rival. Lejos de aceptar la derrota, buscaron el empate. Lo consiguió precisamente Rodriguez, tras una falta mas sobre Embolo. Su remate con la zurda y por encima de la barrera sorprendió a Donnarumma.

Mancini, el seleccionador italiano, quiso quitar hierro al empate asegurando que la Eurocopa no se ganaba en una noche y que lo importante es seguir en competición. Puede tener razón.

 Clasificaciones

Grupo A

  Pts. GF GC
Gales 4 3 1
Italia 4 2 1
Suiza 2 2 2
Turquía 0 1 4

Grupo B

  Pts. GF GC
Bélgica 3 3 0
Dinamarca 3 3 2
Finlandia 1 3 4
Rusia 1 0 3

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