miércoles, junio 17, 2026
Google search engine
InicioFútbol¿Y si la Liga no la ganan ni el Madrid, ni el...

¿Y si la Liga no la ganan ni el Madrid, ni el Barça, ni el Atleti?

Cuando acudimos a las estadísticas, los números son desalentadores: el F.C. Barcelona, el Real Madrid y el Atlético de Madrid se han repartido todos los títulos de Primera División desde hace catorce temporadas y, desde hace 34 años, justo después de los dobletes consecutivos de Real Sociedad y Athletic Club para inaugurar la década de los ochenta, únicamente el Deportivo de la Coruña (en el curso 1999/2000) y el Valencia (en las campañas 2001/2002 y 2003/2004) aparecen como nombres diferentes a los de los azulgranas, madridistas y atléticos en el palmarés liguero. De hecho, la búsqueda de optimismo continúa siendo igual de desalentadora si bajamos un poco el listón (el Villarreal C.F. fue el último segundo clasificado no salido de la terna de los grandes, ya hace once campañas) o si nos conformamos únicamente con subir al último cajón del podio (en los últimos seis años, ningún conjunto que no sea el Barça, el Madrid o el Atleti ha terminado entre los tres primeros clasificados). La realidad, en este caso concreto, es igual de desmoralizadora que la estadística: la superioridad, económica y deportiva, del F.C. Barcelona, el Real Madrid y el Atlético de Madrid con el resto de sus rivales es tan evidente que asusta. Por lo tanto, apenas encontramos motivos para responder afirmativamente a la pregunta que algunos aficionados quizá se estén haciendo: ¿y si esta es la temporada en la que la Liga Española no la ganan ni el Madrid, ni el Barça, ni el Atleti? Podría suceder, no sería la primera vez (para ser exactos, sería la vigésima vez en 88 temporadas). Al menos, sí que hay un argumento para convencer a los dubitativos y a los de tendencia pesimista. Se trata del argumento de siempre, el mismo que nos hace seguir emocionándonos, pese a todo lo que sabemos y lo que intuimos, cuando vemos a veintidós hombres corriendo detrás de un balón: el deporte es, por definición, imprevisible.

Tal vez el Sevilla F.C. y el Real Betis Balompié estén ahora mismo lejos de reeditar los títulos que cosecharon en blanco y negro, y el Athletic, la Real Sociedad y el Valencia C.F. tengan menores oportunidades para competir de tú a tú con los tres grandes como sucedió en buena parte del siglo XX o tal vez no. Quizá muchos aficionados mantengan sin rechistar que ya, a estas alturas del fútbol moderno, es imposible que equipos como el RCD Espanyol o el Celta de Vigo emulen temporadas como las de la U.D. Las Palmas (segundo en el curso 1968/1969) o la del Sporting de Gijón (subcampeón en la campaña 1978/1979), pero también es verdad que azulgranas, madridistas y atléticos se dejaron puntos el año pasado en el Ciutat de València, el RCDE Stadium, Balaídos, Montilivi o Butarque como antes lo hacían en el barro, las verjas y el duro cemento de Atocha, El Molinón, Sarriá, El Sardinero, La Romareda, El Sadar o el viejo San Mamés. Puede que los agoreros defiendan que el Sevilla y el Valencia, los dos últimos cuartos clasificados, terminaron a 21 y 20 puntos, respectivamente, del campeón de la competición, si bien tampoco es menos cierto que lo hicieron situándose a tan sólo a seis y tres puntos, respectivamente, del Atleti y del Madrid, los terceros clasificados de las dos últimas competiciones ligueras. Al final, puede que, sin darnos cuenta, nos hayamos ido acostumbrando a los campeones de los 100 puntos (en las últimas nueve campañas, el primer clasificado siempre ha superado los 90 puntos), al tiempo que nos íbamos olvidando de que a veces las ligas de tres puntos también se han ganado sin avasallar: el Valencia de Rafa Benítez sumó 75 y 77 puntos; el Dépor de Jabo Irureta, 69. A veces basta con saber detectar corrientes e inestablilidades. A veces es suficiente con trabajar y callar, con aguardar escondido entre la sombra. A veces simplemente hay que estar en el lugar y en el momento adecuados.

A priori, sin haberse iniciado la competición, sin que el esférico conceda y quite razones traspasando o no la línea de gol, ¿por qué tenemos que descartar como legítimos contendientes al Valencia, al Sevilla, al Villarreal o al Betis? ¿Por qué nos negamos a creer que escuadras como la Real Sociedad, el Athletic, el Celta o el Espanyol tienen la capacidad suficiente para crecer exponencialmente en su juego y en su balance de resultados? ¿Por qué no queremos fantasear con tener nuestro propio Leicester? ¿El Eibar? ¿El Lega? ¿El Alavés? Ojalá el Rayo, ¿por qué no? ¿Por el poder del dinero del Barça, del Madrid y del Atleti, y por lo que nos dicta el pasado más reciente? ¿Por la variedad de sus plantillas y por la calidad de sus jugadores? No cabe duda de que todos ellos son factores determinantes a la hora de luchar por un campeonato liguero, que regalan ventaja exponencial al que cuenta con ellos, pero la única certeza que entiende el fútbol es la que aparece cosida al cuero de la pelota. Como ya ha sucedido otras veces en el pasado, azulgranas, madridistas y atléticos pueden caer derrotados en su visita al campo del Real Valladolid y el día que eso ocurra en Zorrilla seguirá haciendo el mismo frío que ha hecho siempre. Hay cosas que nunca cambian ni con la tecnología, el progreso o los siglos que nos faltan por vivir.

Si se detienen a pensarlo durante algunos momentos, aunque pueda parecerles mentira, algo así como un argumentario sacado de un frenopático, el F.C. Barcelona, el Real Madrid y el Atlético de Madrid también tienen un punto débil en esta nueva campaña liguera que va a empezar. Se trata de la obsesión. La obsesión por ganar la Champions League. Una obsesión que a cada uno de ellos, a su manera, les condena. Al Barça porque su pretérito complejo de inferioridad no le permite aceptar que la mejor generación de jugadores de su historia, comandada por Messi, haya ganado en la última década un título menos de la vetusta Copa de Europa que su máximo rival y extremo opuesto en el vaso comunicante, el Real Madrid. Al Atleti porque la final en el Wanda Metropolitano (y tener, presumiblemente, su mejor plantilla en décadas, quizá hasta en milenios) es la excusa perfecta para conseguir lo único que el “partido a partido” de Simeone no ha podido lograr, la ansiada Champions, la que le vacune de la enfermedad que le inocularon en Bruselas y que regresó febril en Lisboa y Milán. Al Madrid porque su ADN no tiene fosfato ni azúcar, sino camisetas blancas con parches con la silueta de La Orejona en sus mangas. Una obsesión que les ofusca y que les inquieta, que permanece latente para desviar su atención hacia Europa cuando la competición doméstica empiece a emponzoñarse, cuando los traspiés lleguen o cuando rivales inesperados se sumen a la lucha por el título, llamémosles Valencia, Sevilla, Betis o de la forma que ustedes prefieran. El Real Madrid conoce a la perfección esa sensación de dejarse llevar por la corriente al sur del Monte Perdido y arrasar cabalgando al norte de la Col du Tourmalet. Le ocurrió en la Séptima (cuarto en Liga, con Athletic y Real Sociedad por delante), en la Octava (quinto, con Dépor, el campeón, Valencia y Real Zaragoza en mejor posición), en la Novena (tercero, con Valencia, el campeón, y Dépor por encima), e, incluso, en parte, hasta el año pasado en la Decimotercera (tercero, a 17 puntos del primer clasificado). Y al igual que le ha ocurrido al Madrid, ahora también les puede suceder al Barça y al Atleti, equilibrados con el paso de los años en grandeza con los madridistas, con las virtudes y defectos que esa situación de privilegio conlleva. Únicamente se necesita que el tiempo corra a favor, que algún equipo imprevisto (Athletic, Real Sociedad, Villarreal, el que sea) prenda la mecha de la incertidumbre y que las victorias esperadas de antemano en campos como El Alcoraz, el Coliseum Alfonso Pérez o Mendizorroza se conviertan, a la hora de la verdad, unas veces en empates, otras veces en derrotas. La obsesión te marea tanto que puedes terminar hundiéndote en el suelo.

Insistimos, ¿y si la Liga no la ganan ni el Madrid, ni el Barça, ni el Atleti? Es una hipótesis entusiasta que nos sirve como punto de partida para intentar llegar a algún lugar más o menos lejano, pero que necesita imperiosamente intérpretes para su ejecución. El Valencia de Marcelino García Toral parece el mejor candidato a aceptar el rol de protagonista: el año pasado ya superó los 70 puntos, ha logrado mantener la base de su plantilla y se ha reforzado con futbolistas que conocen la competición (Gameiro, Piccini, Wass, Cheryshev) y que le tienen que dar un salto de calidad (Batshuayi, la compra definitiva de Kondogbia, el esperado regreso de Guedes). En cualquier caso, el conjunto valencianista no es la única escuadra con posibilidades de dar la sorpresa si se prende la mecha de la incertidumbre, si explota la bomba de lo insospechado: el nuevo Sevilla de Machín cuenta con jugadores para poder descifrar el dinamismo del técnico soriano (Aleix Vidal, Sarabia, Roque Mesa, Banega, André Silva), el Villarreal continúa reforzándose adecuadamente (Gerard Moreno, Ekambi, Layún, Funes Mori) y progresando sin hacer ruido, y el Betis de Setién ha conseguido ya ser lo suficientemente atractivo para que deseen pertenecer a su plantilla meritorios del fútbol español (Inui, Canales, Pau López, Sidnei) y futbolistas consagrados en Champions, Mundiales y Eurocopas (William Carvalho). Incluso, también se podría considerar a algún outsider como lo fue el Leicester, que sepa aprovechar su menor carga de partidos cuando el cansancio de los encuentros de entre semana aparezca en los equipos de competiciones europeas: el Espanyol de la continuidad en su plantilla (y del goleador Borja Iglesias), la Real Sociedad de Asier Garitano, el Athletic de Berizzo o el Celta de Iago Aspas.

Valencia, Sevilla, Villarreal, Betis, Athletic, Real Sociedad… Nombres que aparecen escalonados en una lista de candidatos a hacer posible lo imposible, pero que también manifiestan sus propios puntos débiles: sobre todo, la presencia en la competición del F.C. Barcelona, el Real Madrid y el Atlético de Madrid. Porque si que uno de los tres grandes naufrague a lo largo de 38 jornadas ligueras suena realmente complicado, que lo hagan los tres a la vez ya es más una cuestión cercana a la ciencia ficción.

Pero da igual. El deporte es imprevisible. Ha llegado el día. Empieza la Liga. Sueñen. Y que sean los designios del balón los que dictaminen al nuevo campeón.

RELATED ARTICLES

3 COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
Google search engine

Most Popular

Recent Comments

Antonio Lopez Lobeto en Mi pájaro es mejor que el tuyo
Stockton en Bon voyage
Juan De Dios Luna Cijanes en El problema del Barça es el relato
Perikorro en Tantas mareas, marean
Perikorro en No me gusta el cricket
Carmelo en La venda ya cayó
Antonio Jesús Zarza Moreno en ¿Marino o submarino?
Lorenzo Dominguez Sanchez en Gracias, Florentino
Joaquín en Camino a Vitoria
Robert Lee en El que se va, ya no es
victor martín marron en Quiten de ahí a esa loca
Martín Vallejo platero en El borde de la piscina
Diego en Gracias, Johan
jose antonio medrano en Gracias, Johan
Jorge Florido en Gracias, Johan
Javier en Gracias, Johan
Esteban en Gracias, Johan
Fran en Gracias, Johan
5contraelcalvo en Esperando a Zidane
Perikorro en Esperando a Zidane
Elaine Cristina en Casillas, el homenaje pendiente
Tomás Luis de Victoria en No, lo ponemos todo al centro
Tomás Luís de Victoria en Casillas, el homenaje pendiente
Lucas en Benzema FC
Carlos Antonio Suárez fornelino en Jugarse «nada»
Antonio Lopez Lobeto en Siete equipos para tres descensos
Víctor Raúl Valladares en El Real Madrid se queda solo
IÑAKI ASENSIO CALATAYUD en Ter Stegen, el portero de la T-10
José Ramón García en Ilusión en el nuevo White Hart Lane
JOSE ANTONIO FERNANDEZ PLAZA en Héctor del Mar, tal como éramos
Lucas en Oh, capitán
José Luis Heras en Usted tiene el faro roto
Juan J Rodriguez en Usted tiene el faro roto
Jairo Castillo en El Madrid de la triste figura
Rod en Au revoir
Cristian Galván en Motociclismo e hipocresía
Hassansudeim en La trampa perfecta
Juan De Dios Luna Cijanes en La trampa perfecta
Antonio Lopez Lobeto en Cuestión de fe
Martín Vallejo platero en Marcó Isco, ganó Zidane
Eliseo en Vuelve Zidane
Juan De Dios Luna Cijanes en La esperanza
Juan de Dios Luna Cijanes en La muerte del emperador
Maria Jose en Tropismo
María Jesús en Tropismo
Antonio Lopez Lobeto en El amor no siempre gana
SanEmeterio For Atle en Bienvenidos al espectáculo de minstrel
Elaine Cristina en El empate perfecto
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en La revancha perpetua
Antonio Lopez Lobeto en Al límite de la filosofía
Juan de Dios Luna Cijanes en La ley del mínimo esfuerzo
Antonio Lopez Lobeto en Milagro Kvitova
Carlos Leo Castellanos en Cristiano ya no va de farol
Marcos Da Silva en El tamaño importa (y mucho)
Antonio Lopez Lobeto en Promesas que todavía lo son
Gustavo Del río manzano en Quince años sin el mejor: Chava Jiménez
ROSA MARIA cuesta guerrero en A propósito de Laura
Irene García en Vidrio roto
AA - Rod en Vidrio roto
Juan Luna Cijanes en Solari y la teoría del melón
Antonio Lopez Lobeto en El valor de las palabras
Raúl Ávila en El traje de toda la vida
Miguel Morán en Godín es El Cid Campeador
Ricardo Moreno Castillo en La adolescencia duele
Aminie Filippi en La adolescencia duele
Miguel Angel Hidalgo Mena en Historia de un superviviente
Alfrez en Por los cojones
Paulino en Por los cojones
ROSA MARIA cuesta guerrero en La adolescencia duele
Luis Miguel en Y el presidente, ¿qué?
Oscar Redondo Callado en Tour 2019: Un espanto de recorrido
Santiago Peraza en A LA CONTRA, primer aniversario
Teddy Sagarrasantos@hotmail.com en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Conchita Minguez en Cinco apuntes para seis carreras
Francisco en Te quiero, Valverde
GONZALO IMPUESTO NOGUERAS en La carrera de su vida
José Luis Hera en Lava
Angel en Lava
Antonio Martínez Pascual en El Sevilla sonroja al Madrid
Begoña hernando en Ya están aquí…
ROSA MARIA cuesta guerrero en Ya están aquí…
Ángel en Vuela el Madrid
Francisco Bascuas en Fortnite y la física del caos
Ramón J. en Serena pierde la calma
Manitu69 en Armagedon colchonero
Chema en Querido Manu
Chema en Querido Manu
Dalmacio del Campo en Mucho ruido y pocas nueces
Óscar en Las tragaderas
Maria del Carmen Torres en La banda izquierda no tiene memoria
manuel santamaria asensio en Lo salvó el VARça
José Luís en Lo salvó el VARça
Antonio Lopez Lobeto en Sin actitud no hay talento
José Ramón en Sin actitud no hay talento
Milagros Recio en La constante es Messi
Pablo González Suárez en Rivaldo, Simeone y un minuto de silencio
Francisco Pedrajas Raya en Ganó el Atlético, cambió el viento
Francisco Pedrajas Raya en Ganó el Atlético, cambió el viento
Mauricio en La fuga de La Masía
José Antonio Del Moral en Piqué y los pollos sin cabeza
Dalmacio del Campo en Hola Courtois, adiós Keylor
Jesús Carlos Zuazo Garrido en Hola Courtois, adiós Keylor
Quillo en Cuento de Navidad
ROSA MARIA cuesta guerrero en Papás, tenéis deberes
BEGOÑA Hernando en Papás, tenéis deberes
Alicia Fernandez en Papás, tenéis deberes
Gjon Haskaj en El secreto de fichar bien
VICENTE PÉREZ NAVARRO en Vinicius, la proto estrella
Antonio Lopez Lobeto en Monsieur Mbappé
jclopezmontoya21@gmail.com en Morir con el portero que no queríamos
Johhny en En serio
Oscar Pereira Fernandez en Iago no tiene la culpa
Alicia en Recuerdo Mundial
Alicia en Recuerdo Mundial
ROSA MARIA cuesta guerrero en Recuerdo Mundial
Antonio Lopez Lobeto en Monsieur Mbappé
José Luis García en En serio
SMN en En serio
Walter Montaldo en Vivir con el alma aferrada
Antonio López Lobeto en Biscotto innecesario
manu5 en En serio
Benjamin Fernández en En serio
Irene García en Dios ha muerto
Jose en Dios ha muerto
Carmen Viedma Diaz en ¡Nada de sexo con extranjeros!
ALFONSO APARICIO VIAN en De Gea: «Tampoco he matado a nadie»
Ignacio Rubén Melancolía en Julen tiene mi voto
FERNANDO ALONSO MARTÍN-LOECHES en Julen tiene mi voto
Antonio López Lobeto en Deporte para leer
Ignacio Rúben Melancolia en Ocho finales seguidas para King James
Mariano J. en El niño Cristiano
José Luis en Bale fue el héroe
Albert en Bale fue el héroe
ROSA MARIA cuesta guerrero en La lista
Aurora en La lista
LUCASIAN en Padres dron
Nachovic en No olviden esta cara
Alfrez en El Principito
Alberu en El Principito
Borja en El Principito
Alicia en Padres dron
ROSA MARIA cuesta guerrero en Padres dron
Aurora en Padres dron
Jorge en Padres dron
Alejandro Alcalde en La mala educación
Alfrez en Energía potencial
zico1999 en La última cena
zico1999 en La última cena
Manolo Muñoz en ¡Resiste, Lendoiro!
Estibaliz Giner Larrauri en ¿Marino o submarino?
ROSA MARIA cuesta guerrero en ¿Marino o submarino?
Basilio Leónidas en La primera red social es tu casa
maria antonia Lopez en ¿Marino o submarino?
Manitu69 en Ser o no ser
David en Ser o no ser
Raquel en La caída de Messi
Manuel Rafael Prieto Fanjul. en La caída de Messi
Basilio Leónidas en #SantiCampeón
ROSA MARIA cuesta guerrero en La primera red social es tu casa
Ettore Viglione en Bajón oval
guaschiano en Fort tiene razón
ErJabato en Fort tiene razón
Sara Amado en Las crónicas boludas
Rebeca R. en Las crónicas boludas
Ana Bonilla Rodriguez en #SantiCampeón
Aurora en #SantiCampeón
Alicia en #SantiCampeón
Begoña hernando en #SantiCampeón
ROSA MARIA cuesta guerrero en #SantiCampeón
Jose manuel en Lopera, 22; Alaya, 0
betiquisimo en Lopera, 22; Alaya, 0
Gol Sur 88 en Lopera, 22; Alaya, 0
Juan Carlos Quesada Fernandez en El Sahara Marathon, mucho más que una carrera
Francisco josé Montero Madrid en Lo que digan los futboleros
Tomás Luis de Victoria en Benzema se hace perdonar
Juan Rodriguez-Briso en Real Madrid, un equipo español
Amparo Martín en De cañas por el Metropolitano
ROSA MARIA cuesta guerrero en Horarios family friendly, por favor
Antonio Lorenzo Vicente en Coleman puede batir el récord de Bolt
Lila Castro en Zidane de los milagros
SAMER KHEIR en Zidane de los milagros
ROSA MARIA cuesta guerrero en TDAH y deporte: una tabla de salvación
Ana Bonilla Rodriguez en TDAH y deporte: una tabla de salvación
J. Carlos en Zidane de los milagros
Benjamín Fernandez en ¡Força Penya! iForça Badalona!
Luis Polo en Zidane de los milagros
Manu Ponce en Zidane de los milagros
Embruix de Lluna en ¡Força Penya! iForça Badalona!
Carmen María en ¿Quién defiende a mi hijo?
ROSA MARIA cuesta guerrero en ¿Quién defiende a mi hijo?
George_Kaplan en Gatillazo madridista
David Azpiazu Torres en En defensa de Iñigo Martínez
Juanma Jiménez en En defensa de Iñigo Martínez
Juanma Jiménez en En defensa de Iñigo Martínez
ROSA MARIA cuesta guerrero en José María García y el fantasma de Instagram
Salvador en Se busca asidero
Gabriel Inojosa en Pepinazo en el Bernabéu
julio ruiz en Se busca asidero
ROSA MARIA cuesta guerrero en Rugby inclusivo: bendita melé
Josefina Trujillo en La figura del líder
Carmen María en ¡Hagan juego, señoritos!
Juanma Jiménez en Mucho Villarreal, poca suerte
ROSA MARIA cuesta guerrero en ¡Hagan juego, señoritos!
Ana Bonilla Rodriguez en ¡Hagan juego, señoritos!
Dalmacio del Campo en En defensa de Zidane y de su equipo
david en Ser un hombre
Raúl en Lagarto, lagarto
Elena en Ser un hombre
Carlos en Ser un hombre
Albert Batlle en Carta a los Reyes Magos
Begoña hernando en Carta a los Reyes Magos
ROSA MARIA cuesta guerrero en Carta a los Reyes Magos
Carmen María en Carta a los Reyes Magos
Juanma Jiménez en Feliz Navidad… y gracias
Elaine Cristina en Feliz Navidad… y gracias
Alejandro Chacón en El Barça es el procés
Pekas en A ti padre…
ROSA MARIA cuesta guerrero en Los otros diez planes de Navidad con tus hijos
Ignacio en A ti padre…
Estíbaliz en A ti padre…
Estíbaliz en A ti padre…
Juan de Dios en A ti padre…
Aurora en A ti padre…
José Ignacio Vidal Fernández de Castro en Mundial 82: el peor sorteo de la historia se hizo en Madrid
José Ignacio Vidal Fernández de Castro en Larry ‘Legend’ Bird… bajo el halo del mago Johnson
Ana B en A ti padre…
Embruix de Lluna en La importancia de SER el CAPITÁN
Arancha Matamala en A ti padre…
Aminie Filippi en A ti padre…
Beatriz en A ti padre…
Carlos Ruf en La mente es la que gana
Kalle Ruf en Echo de menos…
Pablo en Estilismos
Felipe en Soy maratoniana
Ivan Reina en Soy maratoniana
MaiteV en Soy maratoniana
Luis Alberto Merchán en Bye, bye, Blackbird
Manuel Grandes en Bye, bye, Blackbird
Jesús María Martín Domínguez en El Titanic del Betis, proa hacia el iceberg
Tomás Luis de Victoria en Cristiano en su laberinto
Cristina Navarro en Mi primera maratón
Luis Alberto Merchán en Castillos en el aire
José Vaquer en Mi primera maratón
Pantxo Pintxo en El derbi, de la A a la Z
Pedro Luis Garcia en Las dos Españas, ¿cuál mejor?
Pedro Luis Garcia en Las dos Españas, ¿cuál mejor?
Gerardo Rodríguez@@ en San Siro dirá la última palabra
Luis Bilbao en El fin de Cristiano
Jose Antonio Fernandez Plaza en Asensio convirtió el domingo en viernes
Jota en el camino en ¿Dónde está el equipo?
Irene García en Un empate por principios
José Miguel en Pánico escénico
Gerardo Rodríguez en Y de nuevo, el racismo
Guillermo García Sánchez en 10 millones de dólares por una cámara para Pep

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies