El futbol está lleno de tópicos, algunos más ciertos que otros. Pero hay uno que no comparto y es, posiblemente, uno de los mas extendidos, el que habla de «la lotería de los penaltis». Un equipo pierde y los titulares se hacen eco de la lotería que suponen los penaltis, maldita nuestra mala suerte. Los comentaristas de televisión también hacen referencia al azar, incluso exjugadores que están comentando el encuentro.

Y para rematar (el tópico, no la jugada), hay entrenadores que dicen que no se puede entrenar una tanda de penaltis, porque no se puede replicar el ambiente del partido. Vaya por dios. ¿Y en un córner? Tampoco están ensayando un córner con el publico en contra ni con el rival agarrando a los delanteros…

Sobre esto mismo hablaban en un podcast Lineker, Ian Wright y Alan Shearer, tres delanteros ingleses. Ponían la clave de la victoria de Inglaterra sobre Colombia en el ultimo Mundial en el ensayo de los penaltis. Lineker explicaba que los golfistas tampoco pueden ensayar su putt en las mismas condiciones que tendrán en un Open Británico, pero aun así lo practican.

Llevemos la situación al extremo. Estamos viendo un partido de nuestro equipo favorito y llegamos a la tanda de penaltis. Como es una lotería, que los tire cualquiera. Incluso cinco espectadores que lleven la camiseta del equipo. ¿Da igual, no? Lógicamente, no. Cualquiera de nosotros cuestionaremos por qué un jugador que consideramos más apto no tira el penalti. Por ejemplo, en la Eurocopa de 2012 se criticó a Ronaldo por reservarse para el quinto penalti de Portugal, que se quedó sin tirar. Y si hubo críticas es porque todos esperamos que los mejores jugadores lancen los penaltis. La decisión de Ronaldo puede ser considerada una decisión táctica: dejar a tu mejor lanzador para el penalti teóricamente decisivo (obviemos la posibilidad de que el ego de Cristiano también interviniera). Pero para poder jugar tu mejor carta en el quinto penalti tienes que seguir vivo, y por eso tácticamente es mejor utilizar a tus mejores lanzadores al principio.

¿Y el portero? Es un caso similar. Los últimos porteros de la Selección española en tandas de penaltis han sido Zubizarreta, Arconada y Casillas. Arconada salió vencedor en la Eurocopa del 84 ante Dinamarca, pero no tuvo que parar: Elkjaer Larsen lanzo el suyo alto. Zubizarreta fue el portero en el Mundial del 86 y no tuvo oportunidad alguna de parar ningún lanzamiento, aunque mucho tiene que ver con el tipo de guardameta que era: sobrio, seguro y bien colocado, pero menos ágil que otros. Y sin velocidad de reacción las opciones de parar un penalti se reducen al mínimo. Zubi tampoco paró penalti alguno en la Eurocopa del 96 ante Inglaterra. Casillas, por su parte, era un portero mucho más ágil y sí fue decisivo en varias tandas de penalti: ante Irlanda en 2002, ante Italia en 2008 y lante Portugal en 2012.

Como decían en el citado podcast Lineker, Wright y Shearer, la tanda de penaltis es una habilidad. Y por eso es más fácil superarla con jugadores dotados técnicamente. Por supuesto que los jugadores fallan, incluso los mejores. Hemos visto errores en tandas a Zico, Sócrates, Platini (más de una vez), Baggio… no hay jugadores con un 100% de acierto (si han tirado unos cuantos penaltis en su carrera). Por lo general se transforman el 70% de los lanzados, pero siempre será más sencillo para un jugador técnicamente capaz.

Por supuesto influye mucho la mentalidad del jugador a la hora de tirar. Es relativamente fácil mirar a un jugador a la cara y adivinar el fallo. No hay lotería posible; este no lleva cupón. A la selección inglesa, por ejemplo, las tandas de penaltis les suponían una carga psicológica inabordable. “Penaltis, perdemos”. Alemania, al contrario, suele tener confianza. Cuando Stielike falló su penalti en el 82 contra Francia, Schumacher se acercó y le dijo que se tranquilizara, que él pararía uno.

Existe una parte evidente de suerte, sobre todo en lo que haga tu rival. No puedes hacer nada ante sus disparos y, si van fuera, bienvenidos sean. Pero en los penaltis propios el factor suerte se minimiza casi hasta cero: si el penalti se tira muy bien, el portero tiene escasas opciones de detenerlo. Cuando Ramos, Kaká y Ronaldo fallaron sus penaltis contra el Bayern no fue mala suerte. Fallaron.

Así que la próxima vez que veamos a nuestro equipo perder una tanda de penaltis, pensemos si los penaltis se lanzaron mal. Y si ganamos, demos mérito a los jugadores. Si fuese una lotería, bastaría con lanzar un moneda y olvidarse del tema.

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