viernes, diciembre 12, 2025
Google search engine
InicioCrónicas caserasMetamorfosis en agosto

Metamorfosis en agosto

El anciano escucha con cara de desconsuelo la respuesta del dependiente de este supermercado en el que ayer lo más barato costaba 2,95 € y hoy está a 3,95€.

—Antes vendíamos prensa, pero ya no la va a encontrar en ningún sitio cercano.

El anciano asiente despacio, como si le hubieran quitado una razón para levantarse de la cama y no supiera con qué sustituirla. Siento pena porque sé que, con su edad, yo también haré la misma pregunta, aunque para entonces ya no habrá prensa. Habrá periódicos digitales, pero la prensa, que vive del papel, como yo, ya no existirá.

Es duro sentarse en la playa con el móvil al lado. Agosto es menos agosto sin la compañía de un periódico que abrir lentamente, pasando las hojas con la tranquila cadencia con la que las gaviotas mueven sus alas mientras nos sobrevuelan y con tiempo suficiente para descender del titular al resumen y del resumen a la noticia, por cuya extensión uno podía pasearse como si lo hiciera por la orilla.

Tradicionalmente, era el mes en el que la prensa generalista se tomaba menos en serio, mientras la deportiva cogía el relevo con los anuncios de posibles fichajes en titulares grandes y rotundos, como las letras en las lápidas de un mafioso. La mayoría no se cumplían, pero era una fase previa de la competición en la que se podía soñar mientras los periodistas se convertían en guionistas de telenovela, transmitiendo palabras, estudiando opciones e interpretando qué quiso decir tal delantero con el lenguaje secreto de su abanico mientras tomaba algo en el paseo marítimo.

Todo ese juego de novela rosa necesitaba el papel como el patinaje la pista de hielo. Era su terreno de juego. Ahora, aquí en la playa, no puedo experimentar la misma sensación, por mucho que el ejercicio pretenda ser el mismo. Cada comida necesita su mantel (por poner otra imagen, que vamos sobrados) y en la pantalla del móvil no pueden servirse todas. Es imposible cambiar tu percepción cuando el medio que tienes entre manos es el mismo en el que, en cualquier, momento, tu jefe puede mandarte un mensaje por un problema que ha surgido en la oficina. Con el periódico de papel, salvo en el que aparece en el Take on me, de A-ha, no hay interacción que valga.

Tenía el rito de pasarme por la papelería a por él y, en un gesto de soberanía intelectual, despreciar primero la prensa extranjera, después la nacional, hacer lo mismo con la local y coger por último el periódico deportivo para recibir el día con un titular y su foto. Daba placer comprarlo bien doblado y ver cómo, conforme pasaba el día, iba sufriendo el efecto del agua, de la arena, de las manos con protector solar. La mañana te daba un crianza y al terminar el día tenías ya un reserva, más asentado, con nuevos matices.

Así que voy a la playa sin el periódico. Hay mucha gente mirando su móvil, haciéndose selfies, grabando vídeos del mar para recordar estos momentos en los que estaban frente al mar grabándolo en vídeo. Por un momento me veo como el Joaquin Phoenix de En realidad, nunca estuviste aquí, paseando con un martillo mientras destrozo móviles, pero, me digo, nadie tiene la culpa de que esa faceta mía de yonqui que necesita su dosis de nostalgia, envuelta esta vez en forma de periódico.

Me tumbo al sol.

Expuesto al sol, inmóvil, noto cómo me voy convirtiendo en una palabartija, ese animal del que hablaba David, el protagonista de Rabos de lagartija, de Juan Marsé, que tenía un rabo que soltaba un líquido negro como la tinta porque se alimentaba de libros viejos, periódicos y toda clase de papeles escritos. Mejor esta metamorfosis en palabartija, me digo, que la más fúnebre de Kafka, pero es que a Kafka el Mediterráneo le quedaba un poco lejos y eso se nota. Lo del escarabajo debió suceder un lunes de un frío mes de enero

Mi familia no nota nada porque esta metamorfosis debe ser interna, pero yo sí que percibo en mi olfato cierta nueva habilidad que me sirve para orientarme como una anguila en busca de su mar de los Sargazos. Por ejemplo: pocos días después de este encuentro con el anciano y el dependiente del supermercado en el que lo más barato ahora cuesta 4,95 € (oferta y demanda a toda máquina) organizamos una visita a un pueblo de casas blancas que nos habían recomendado.

El pueblo, que no recomiendo, está lleno de casas blancas y es tan real como un barrio en el Parque de la Warner. Está bien para rodar un anuncio de moda en primavera o para hacerte una buena sesión de Instagram si tienes quince años. Pero, apenas llegamos, mi olfato detecta algo. Las cosas buenas de ser palabartija, recuerdo, además de poder subirme físicamente por las paredes si pierdo la paciencia. Escojo un camino que se sale del que siguen los demás y acabo llegando, con la falsa promesa de que vamos a ver lo mejor del pueblo, a una tienda en la que, afuera, hay un expositor con periódicos.

Me quedo un rato en silencio y después doy vueltas alrededor como si fuera un estudiante de arte analizando el David de Miguel Ángel. Es un expositor bien surtido, rollizo, sano, internacional, seguro de sí mismo, equilibrado. Acerco la mano a un periódico y al instante noto cómo todos los sensores de mi cuerpo reaccionan. Todos: los nobles y los menos nobles. Ese es el tacto que necesitaba. Después de tanto tiempo sin sentir el papel, mis yemas están tan sensibles que podría saber qué está escrito por el leve cambio en la superficie.

Pero eso era antes. Las palabartijas tenemos mucha sensibilidad ante la tinta pero no sabemos leer. Nos alimentamos, literalmente, de lo escrito. Así que no debe extrañarse nadie de que, en el clímax de mi experiencia sensorial, empiece a arrancar trozos de todos los periódicos y me los lleve a la boca con la delectación del que se toma su tiempo eligiendo los bombones de su caja sabiendo que acabará vacía.  

Voy picando de periódico en periódico, pero el momento final coincide con la aparición del dueño de la tienda, al que le han contado lo que pasa y, aunque me ve, no se lo cree. Levanto el índice derecho, con la boca llena, para decirle que ya casi está. Solo me queda llevarme el solomillo, ese titular del periódico deportivo en el que se anuncia la marcha de Messi y que arranco con decisión para darme un buen banquete en la playa. Ahora sí que puedo decir que estoy de vacaciones.

Artículo anterior
Artículo siguiente
RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
Google search engine

Most Popular

Recent Comments

Antonio Lopez Lobeto en Mi pájaro es mejor que el tuyo
Stockton en Bon voyage
Juan De Dios Luna Cijanes en El problema del Barça es el relato
Perikorro en Tantas mareas, marean
Perikorro en No me gusta el cricket
Carmelo en La venda ya cayó
Antonio Jesús Zarza Moreno en ¿Marino o submarino?
Lorenzo Dominguez Sanchez en Gracias, Florentino
Joaquín en Camino a Vitoria
Robert Lee en El que se va, ya no es
victor martín marron en Quiten de ahí a esa loca
Martín Vallejo platero en El borde de la piscina
Diego en Gracias, Johan
jose antonio medrano en Gracias, Johan
Jorge Florido en Gracias, Johan
Javier en Gracias, Johan
Esteban en Gracias, Johan
Fran en Gracias, Johan
5contraelcalvo en Esperando a Zidane
Perikorro en Esperando a Zidane
Elaine Cristina en Casillas, el homenaje pendiente
Tomás Luis de Victoria en No, lo ponemos todo al centro
Tomás Luís de Victoria en Casillas, el homenaje pendiente
Lucas en Benzema FC
Carlos Antonio Suárez fornelino en Jugarse «nada»
Antonio Lopez Lobeto en Siete equipos para tres descensos
Víctor Raúl Valladares en El Real Madrid se queda solo
IÑAKI ASENSIO CALATAYUD en Ter Stegen, el portero de la T-10
José Ramón García en Ilusión en el nuevo White Hart Lane
JOSE ANTONIO FERNANDEZ PLAZA en Héctor del Mar, tal como éramos
Lucas en Oh, capitán
José Luis Heras en Usted tiene el faro roto
Juan J Rodriguez en Usted tiene el faro roto
Jairo Castillo en El Madrid de la triste figura
Rod en Au revoir
Cristian Galván en Motociclismo e hipocresía
Hassansudeim en La trampa perfecta
Juan De Dios Luna Cijanes en La trampa perfecta
Antonio Lopez Lobeto en Cuestión de fe
Martín Vallejo platero en Marcó Isco, ganó Zidane
Eliseo en Vuelve Zidane
Juan De Dios Luna Cijanes en La esperanza
Juan de Dios Luna Cijanes en La muerte del emperador
Maria Jose en Tropismo
María Jesús en Tropismo
Antonio Lopez Lobeto en El amor no siempre gana
SanEmeterio For Atle en Bienvenidos al espectáculo de minstrel
Elaine Cristina en El empate perfecto
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en La revancha perpetua
Antonio Lopez Lobeto en Al límite de la filosofía
Juan de Dios Luna Cijanes en La ley del mínimo esfuerzo
Antonio Lopez Lobeto en Milagro Kvitova
Carlos Leo Castellanos en Cristiano ya no va de farol
Marcos Da Silva en El tamaño importa (y mucho)
Antonio Lopez Lobeto en Promesas que todavía lo son
Gustavo Del río manzano en Quince años sin el mejor: Chava Jiménez
ROSA MARIA cuesta guerrero en A propósito de Laura
Irene García en Vidrio roto
AA - Rod en Vidrio roto
Juan Luna Cijanes en Solari y la teoría del melón
Antonio Lopez Lobeto en El valor de las palabras
Raúl Ávila en El traje de toda la vida
Miguel Morán en Godín es El Cid Campeador
Ricardo Moreno Castillo en La adolescencia duele
Aminie Filippi en La adolescencia duele
Miguel Angel Hidalgo Mena en Historia de un superviviente
Alfrez en Por los cojones
Paulino en Por los cojones
ROSA MARIA cuesta guerrero en La adolescencia duele
Luis Miguel en Y el presidente, ¿qué?
Oscar Redondo Callado en Tour 2019: Un espanto de recorrido
Santiago Peraza en A LA CONTRA, primer aniversario
Teddy Sagarrasantos@hotmail.com en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Conchita Minguez en Cinco apuntes para seis carreras
Francisco en Te quiero, Valverde
GONZALO IMPUESTO NOGUERAS en La carrera de su vida
José Luis Hera en Lava
Angel en Lava
Antonio Martínez Pascual en El Sevilla sonroja al Madrid
Begoña hernando en Ya están aquí…
ROSA MARIA cuesta guerrero en Ya están aquí…
Ángel en Vuela el Madrid
Francisco Bascuas en Fortnite y la física del caos
Ramón J. en Serena pierde la calma
Manitu69 en Armagedon colchonero
Chema en Querido Manu
Chema en Querido Manu
Dalmacio del Campo en Mucho ruido y pocas nueces
Óscar en Las tragaderas
Maria del Carmen Torres en La banda izquierda no tiene memoria
manuel santamaria asensio en Lo salvó el VARça
José Luís en Lo salvó el VARça
Antonio Lopez Lobeto en Sin actitud no hay talento
José Ramón en Sin actitud no hay talento
Milagros Recio en La constante es Messi
Pablo González Suárez en Rivaldo, Simeone y un minuto de silencio
Francisco Pedrajas Raya en Ganó el Atlético, cambió el viento
Francisco Pedrajas Raya en Ganó el Atlético, cambió el viento
Mauricio en La fuga de La Masía
José Antonio Del Moral en Piqué y los pollos sin cabeza
Dalmacio del Campo en Hola Courtois, adiós Keylor
Jesús Carlos Zuazo Garrido en Hola Courtois, adiós Keylor
Quillo en Cuento de Navidad
ROSA MARIA cuesta guerrero en Papás, tenéis deberes
BEGOÑA Hernando en Papás, tenéis deberes
Alicia Fernandez en Papás, tenéis deberes
Gjon Haskaj en El secreto de fichar bien
VICENTE PÉREZ NAVARRO en Vinicius, la proto estrella
Antonio Lopez Lobeto en Monsieur Mbappé
jclopezmontoya21@gmail.com en Morir con el portero que no queríamos
Johhny en En serio
Oscar Pereira Fernandez en Iago no tiene la culpa
Alicia en Recuerdo Mundial
Alicia en Recuerdo Mundial
ROSA MARIA cuesta guerrero en Recuerdo Mundial
Antonio Lopez Lobeto en Monsieur Mbappé
José Luis García en En serio
SMN en En serio
Walter Montaldo en Vivir con el alma aferrada
Antonio López Lobeto en Biscotto innecesario
manu5 en En serio
Benjamin Fernández en En serio
Irene García en Dios ha muerto
Jose en Dios ha muerto
Carmen Viedma Diaz en ¡Nada de sexo con extranjeros!
ALFONSO APARICIO VIAN en De Gea: «Tampoco he matado a nadie»
Ignacio Rubén Melancolía en Julen tiene mi voto
FERNANDO ALONSO MARTÍN-LOECHES en Julen tiene mi voto
Antonio López Lobeto en Deporte para leer
Ignacio Rúben Melancolia en Ocho finales seguidas para King James
Mariano J. en El niño Cristiano
José Luis en Bale fue el héroe
Albert en Bale fue el héroe
ROSA MARIA cuesta guerrero en La lista
Aurora en La lista
LUCASIAN en Padres dron
Nachovic en No olviden esta cara
Alfrez en El Principito
Alberu en El Principito
Borja en El Principito
Alicia en Padres dron
ROSA MARIA cuesta guerrero en Padres dron
Aurora en Padres dron
Jorge en Padres dron
Alejandro Alcalde en La mala educación
Alfrez en Energía potencial
zico1999 en La última cena
zico1999 en La última cena
Manolo Muñoz en ¡Resiste, Lendoiro!
Estibaliz Giner Larrauri en ¿Marino o submarino?
ROSA MARIA cuesta guerrero en ¿Marino o submarino?
Basilio Leónidas en La primera red social es tu casa
maria antonia Lopez en ¿Marino o submarino?
Manitu69 en Ser o no ser
David en Ser o no ser
Raquel en La caída de Messi
Manuel Rafael Prieto Fanjul. en La caída de Messi
Basilio Leónidas en #SantiCampeón
ROSA MARIA cuesta guerrero en La primera red social es tu casa
Ettore Viglione en Bajón oval
guaschiano en Fort tiene razón
ErJabato en Fort tiene razón
Sara Amado en Las crónicas boludas
Rebeca R. en Las crónicas boludas
Ana Bonilla Rodriguez en #SantiCampeón
Aurora en #SantiCampeón
Alicia en #SantiCampeón
Begoña hernando en #SantiCampeón
ROSA MARIA cuesta guerrero en #SantiCampeón
Jose manuel en Lopera, 22; Alaya, 0
betiquisimo en Lopera, 22; Alaya, 0
Gol Sur 88 en Lopera, 22; Alaya, 0
Juan Carlos Quesada Fernandez en El Sahara Marathon, mucho más que una carrera
Francisco josé Montero Madrid en Lo que digan los futboleros
Tomás Luis de Victoria en Benzema se hace perdonar
Juan Rodriguez-Briso en Real Madrid, un equipo español
Amparo Martín en De cañas por el Metropolitano
ROSA MARIA cuesta guerrero en Horarios family friendly, por favor
Antonio Lorenzo Vicente en Coleman puede batir el récord de Bolt
Lila Castro en Zidane de los milagros
SAMER KHEIR en Zidane de los milagros
ROSA MARIA cuesta guerrero en TDAH y deporte: una tabla de salvación
Ana Bonilla Rodriguez en TDAH y deporte: una tabla de salvación
J. Carlos en Zidane de los milagros
Benjamín Fernandez en ¡Força Penya! iForça Badalona!
Luis Polo en Zidane de los milagros
Manu Ponce en Zidane de los milagros
Embruix de Lluna en ¡Força Penya! iForça Badalona!
Carmen María en ¿Quién defiende a mi hijo?
ROSA MARIA cuesta guerrero en ¿Quién defiende a mi hijo?
George_Kaplan en Gatillazo madridista
David Azpiazu Torres en En defensa de Iñigo Martínez
Juanma Jiménez en En defensa de Iñigo Martínez
Juanma Jiménez en En defensa de Iñigo Martínez
ROSA MARIA cuesta guerrero en José María García y el fantasma de Instagram
Salvador en Se busca asidero
Gabriel Inojosa en Pepinazo en el Bernabéu
julio ruiz en Se busca asidero
ROSA MARIA cuesta guerrero en Rugby inclusivo: bendita melé
Josefina Trujillo en La figura del líder
Carmen María en ¡Hagan juego, señoritos!
Juanma Jiménez en Mucho Villarreal, poca suerte
ROSA MARIA cuesta guerrero en ¡Hagan juego, señoritos!
Ana Bonilla Rodriguez en ¡Hagan juego, señoritos!
Dalmacio del Campo en En defensa de Zidane y de su equipo
david en Ser un hombre
Raúl en Lagarto, lagarto
Elena en Ser un hombre
Carlos en Ser un hombre
Albert Batlle en Carta a los Reyes Magos
Begoña hernando en Carta a los Reyes Magos
ROSA MARIA cuesta guerrero en Carta a los Reyes Magos
Carmen María en Carta a los Reyes Magos
Juanma Jiménez en Feliz Navidad… y gracias
Elaine Cristina en Feliz Navidad… y gracias
Alejandro Chacón en El Barça es el procés
Pekas en A ti padre…
ROSA MARIA cuesta guerrero en Los otros diez planes de Navidad con tus hijos
Ignacio en A ti padre…
Estíbaliz en A ti padre…
Estíbaliz en A ti padre…
Juan de Dios en A ti padre…
Aurora en A ti padre…
José Ignacio Vidal Fernández de Castro en Mundial 82: el peor sorteo de la historia se hizo en Madrid
José Ignacio Vidal Fernández de Castro en Larry ‘Legend’ Bird… bajo el halo del mago Johnson
Ana B en A ti padre…
Embruix de Lluna en La importancia de SER el CAPITÁN
Arancha Matamala en A ti padre…
Aminie Filippi en A ti padre…
Beatriz en A ti padre…
Carlos Ruf en La mente es la que gana
Kalle Ruf en Echo de menos…
Pablo en Estilismos
Felipe en Soy maratoniana
Ivan Reina en Soy maratoniana
MaiteV en Soy maratoniana
Luis Alberto Merchán en Bye, bye, Blackbird
Manuel Grandes en Bye, bye, Blackbird
Jesús María Martín Domínguez en El Titanic del Betis, proa hacia el iceberg
Tomás Luis de Victoria en Cristiano en su laberinto
Cristina Navarro en Mi primera maratón
Luis Alberto Merchán en Castillos en el aire
José Vaquer en Mi primera maratón
Pantxo Pintxo en El derbi, de la A a la Z
Pedro Luis Garcia en Las dos Españas, ¿cuál mejor?
Pedro Luis Garcia en Las dos Españas, ¿cuál mejor?
Gerardo Rodríguez@@ en San Siro dirá la última palabra
Luis Bilbao en El fin de Cristiano
Jose Antonio Fernandez Plaza en Asensio convirtió el domingo en viernes
Jota en el camino en ¿Dónde está el equipo?
Iván Bellido Andrés en Simeone no tiene quien le escriba
Irene García en Un empate por principios
José Miguel en Pánico escénico
Gerardo Rodríguez en Y de nuevo, el racismo
Guillermo García Sánchez en 10 millones de dólares por una cámara para Pep

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies