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Phil Foden, un canterano en el equipo de los petrodólares

Criado en la Academia del City, conquistó a Guardiola por su talento y por su capacidad de aprendizaje. Foden es, probablemente, la obra más perfecta de Pep.

No hay nada más grande que ganar con el equipo de tu pueblo. Con el equipo de tus amores. Lo hemos visto esta semana. Y lo podríamos volver a ver. O al menos eso esperan en el Manchester City, por extraño que parezca. Allí un canterano rompe con la dinámica inflaccionaria y la inversión despiadada de un club que emprendió su particular viaje a Ítaca hace más de una década. Ahora ya avistan tierra firme y nadie está saboreando más el trayecto que ese niño de Stockport que un día soñó en celeste. Phil Foden, a sus 21 años, puede culminar en un tiempo récord los sueños de toda una vida. A sus tres Premiers podría añadir hoy una Champions en la que él ha sido determinante. Una muesca más de una carrera que insinúa ser legendaria para los citizens: “Llevo aquí toda mi vida y quiero estar aquí el resto de mis días, esto es lo que voy a intentar, y esto es lo que quiero hacer”.

De Stockport al Etihad

Phillip Walter Foden fue antes que nada Ronnie. Así le apodaron sus más allegados cuando siendo un crío descubrieron su especial relación con la pelota. Y con el gol. El niño nacido en el 2000 en Stockport, población del cinturón del Gran Manchester situada 11,3 kilómetros al sureste, compartía con el delantero esa facilidad para dejar atrás defensores y definir con una precisión abrumadora de cara a portería. El Ronaldo del Madrid agotaba sus últimas tardes de gloria blanca cuando un renacuajo de apenas cuatro años ingresaba en la escuela primaria de Bridge Hall. Él no lo sabía pero aquel colegio le iba a cambiar la vida. El City previo a los jeques, los títulos y el juego de posición de Guardiola esperaba en una de esas aulas. Aunque por entonces el coloso de la ciudad era el Manchester United de Sir Alex Ferguson.

A Phil no le importó. Él había mamado el sentimiento citizen desde la cuna. Su madre, Claire, era una gran aficionada de los skyblues, y esa pasión es la que contagió a su hijo. En el colegio además se encontró con Terry John, uno de esos profesores que tenía buenos amigos en el City, cuando el club no era la sede matriz de la multinacional que es hoy. Al fin y al cabo se trataba del entrenador del equipo del colegio así que descolgó el teléfono y llamó al que en ese momento era el director de la Academia del City, Jim Russell: “Tienes que venir a ver una sesión de entrenamiento, creo que hemos visto a alguien realmente especial”, confesó Russell en SkySport. En el City no dudaron de su calidad pero hasta que no cumplió los 9 años no pudieron ficharle, por la normativa interna de la FA.

Lejos de la Academia, Phil siguió cultivando su particular estilo de juego, lo que le aportó matices alejados de los cánones que ya imperaban en este tipo de escuelas: “Jugaba en los parkings, en la calle o simplemente en casa. Creo que eso ha influido en el estilo de juego que tengo ahora, jugar en las calles te da cierta habilidades, aprendiendo de la gente en las canchas. Y pienso que te hace hacer quien eres” reconocía en una de sus primeras entrevistas para el club. “A menudo estaba en el campo de entrenamiento en el césped artificial con su padre pateando una pelota antes de entrenar, aprendiendo algunas habilidades adicionales y enseñando a su hermano pequeño a patear el balón”, desveló Jim Russell, demostrando que no le perdían la pista.

La llegada a la Academia del City no solo supuso un cambio en lo deportivo, también la educación del joven Phil mejoró. El City se hizo cargo de sus estudios y lo trasladó al St Bede’s College, un colegio privado que tenía un acuerdo con los citizens para adecuar sus estudios a las exigencias de los entrenamientos y los partidos. En el césped, la futura estrella del City, también se hizo notar. “Pasábamos los días entrenando al equipo juvenil y por las tardes entrenábamos a los chicos de la escuela. Justo a la hora del té, estos chicos tan jóvenes entraban en el campo de entrenamiento y todo el personal terminaba lo que estuviera haciendo y se acercaba a verlos. En realidad todos querían ver a Foden jugar al fútbol. Era algo mágico”, confesaba Steve Eyre, entrenador de la Academia del City. “Su equilibrio era muy bueno y el posicionamiento de su cuerpo era excelente. Tenía visión de juego, velocidad, era inusualmente especial para esa edad”, apostilla el director de la Academia Jim Russell.

Pero las pasiones hay que alimentarlas con momentos inolvidables. Así que una vez dentro del City cumplió otro de sus sueños al conocer a Micah Richards, uno de sus primeros ídolos, y quien también había salido de la cantera Citizen. “El primer partido que vi del City fue con seis años, fue frente al Sunderland en 2007. Salté al campo con los jugadores (iba dado de la mano con Martin Petrov), marcó Ireland…, es mi primer recuerdo”, confesó Foden en una entrevista a Goal.com. Y es que ese era el City en la primera década del 2000. Aunque todo cambió con la llegada de Mansour bin Zayed Al Nahyan en 2008. Unos años después, con los jeques ya en el palco, Phil se convirtió en recogepelotas y vivió la explosión de júbilo que le terminó de teñir el corazón de celeste. “En esa última jornada, en el partido frente al Queens Park Rangers estaba detrás de la portería y vi como entraba el balón en el gol de Agüero. Mi madre y yo saltamos al campo. Nunca lo olvidaré”. Eso le emparenta con su entrenador, un Guardiola que también vivió noches mágicas siendo recogepelotas del club de sus amores: “Foden fue recogepelotas y ahora es un jugador top. Es una alegría para el club”, dijo el de Santpedor.

Así que el wonderkid siguió quemando etapas a toda velocidad en las categorías inferiores del City mientras los ídolos iban mutando. El juego de David Silva le cautivó desde su llegada en el verano del 2010. Todo un campeón del mundo aterrizaba en el Etihad para optar al trono de la Premier y Phil intentó escudriñar su fútbol primero por la televisión y luego en los entrenamientos que compartió con el canario. “Me hizo aprender mucho durante su estancia aquí. Me ayudaba, aunque solo fuera viéndole entrenar”.

El Mundial Sub-17 como consagración

Cuando Phil marchó a la India en octubre de 2017 su nombre ya empezaba a resonar en la Inglaterra futbolística. Foden se había convertido en el tercer jugador más joven del club en ser convocado para un partido de Champions League después de Pep lo reclamara en diciembre de 2016 en un encuentro frente al Celtic. El adolescente brillaba entonces en el equipo sub-18 que solo perdió dos de sus 29 partidos de liga aquella temporada. Ese City juvenil se había plantado en la final de la FA Youth Cup en la que Foden marcó un auténtico golazo que luego no sirvió para nada. El City perdió por un global de 6-2. Desde el interior izquierdo, Foden armaba el juego de su equipo aunque su habilidad y velocidad le permitían también ocupar zonas más adelantadas del campo, desde el extremo zurdo hasta la mediapunta. Su ojo clínico para encontrar el pase y su capacidad para escabullirse de los rivales propiciaron que la prensa le bautizara como el Iniesta de Stockport.

Así que las expectativas estaban muy altas cuando hizo su primera aparición en élite. Guardiola decidió llevárselo a la pretemporada del City el verano de 2017 y quedó maravillado con lo que vio: “Ustedes (los medios, los aficionados) son afortunados por haber visto el primer partido de este tipo en el Manchester City. Hacía mucho tiempo que no veía algo así. Su actuación fue de otro nivel. Tiene 17 años, es jugador del City, creció en la Academia, le encanta el club, es hincha del City y para nosotros es un regalo”. Desde ese día, Foden se convirtió en el ojito derecho de Guardiola.

Foden con el título de campeón del mundo sub-17 y el trofeo que le acredita como mejor jugador del torneo.

El canterano se quedó en dinámica de primer equipo en esa temporada (17/18), aunque Pep lo bajaba al filial e incluso al juvenil para jugar la Youth League, por ejemplo. Todo cambió tras el paso por el Mundial Sub-17 de la India. Allí se presentó Inglaterra con una generación despampanante. En la camada sobresalían nombres como Jadon Sancho, Hudson-Odoi, Rhian Brewster o el propio Foden. Inglaterra arrasó y se plantó en la final sin perder ningún partido. Allí se las vio con España que pese a adelantarse en el marcador (0-2) sucumbió ante la electricidad y eficacia de los pupilos de Steve Cooper. Los pross, con dos goles de Foden en la final, se terminaron imponiendo por 5-2. De aquel Mundial, en el que marcó tres goles, regresó con el trofeo de MVP del torneo y convertido en una de las mayores promesas del fútbol británico.

Aquella actuación y el potencial que se adivinaba en el jugador de Stockport, mitigó la marcha de Jadon Sancho. El canterano del City había puesto rumbo a Dortmund ese mismo verano después de que los Citizens, con Guardiola a la cabeza, no le pudieran prometer el puesto en el once que reclamaba la (otra) joven perla británica. Con Foden la situación sería totalmente distinta. “Pep Guardiola fue el único que tuvo paciencia con Phil Foden, mientras todos los medios de comunicación estaban dando vueltas y recomendándole que saliera cedido. Phil tuvo que ser un poco paciente, pero ahora estamos viendo la recompensa, ha sido absolutamente honesto. Es un titular del Manchester Ctiy y tiene la confianza del entrenado quien lo ha manejado brillantemente bien”, resumía recientemente Stuart Pierce, entrenador de los citizens entre 2005 y 2007.

Un alfil en el tablero de Pep

La temporada de su irrupción en la Premier, Foden apenas disputó una decena de partidos pero para el canterano supuso toda una master class compartir horas de vuelo y aprendizaje junto a ídolos como David Silva o Kevin de Bruyne. Guardiola, mientras tanto, moldeaba a su manera un diamante en bruto al que terminaría convirtiendo en el mejor comodín de su plantilla. El técnico vio en la joven perla británica una nueva oportunidad para cincelar a su próximo Messi pero sintiendo el producto final mucho más suyo al aportarle matices y posibilidades a su juego que el argentino ya tenía mucho más interiorizados. El proyecto Foden tendría más similitudes con el desarrollado en Munich con Joshua Kimmich que con el argentino. Por eso Pep no se ahorró elogios con el británico, por exagerados que parecieran: “Phil es el jugador más talentoso que he visto en mi carrera como entrenador”, dijo para sorpresa todos. El amor entre maestro y pupilo era correspondido: “No he visto a nadie que ame tanto el juego como él. Es el mejor cada día. No hay mejor manager para mí, él ha creído en mí desde el principio” dijo Foden en una entrevista.

Y eso que el intercambio de piropos no se traducían en una mayor importancia del de Stockport en césped. En su segunda temporada en el City (20018/19) apenas disputo 13 partidos de Premier League en los que anotó un gol. En la Champions jugó cuatro encuentros, marcando otro tanto. En total esa temporada acabó con 26 partidos disputado gracias también a las Copas pero con poco más de 1000 minutos en el cuerpo. La presión crecía alrededor de Pep y del club sobre todo al ver el crecimiento de Sancho en el Dortmund y la salida de Brahim Díaz (otro producto de la cantera citizen) rumbo a Madrid. Guardiola dio otro puñetazo encima de la mesa: “Phil no se va a ninguna parte porque Phil es el City. Sabemos quién será nuestro nuevo mago cuando Silva se vaya. No firmaremos a nadie para su puesto”. El propio jugador explicó que le costó acoplarse a la velocidad de la Premier y al ritmo vertiginoso de la élite para explicar su rendimiento guadianesco en esas primeras temporadas.

Guardiola celebra con Foden el 1-2 en el WesfalenStadion de Dortmund que certificaba su pase a semifinales de Champions League. CordonPress.

Fuera de los terrenos de juego la vida de Phil Foden llevaba el mismo ritmo vertiginoso que los partidos de la Premier League. En enero de 2019, antes de cumplir la veintena, ya era padre. El recién nacido, al que llamaron Ronnie en honor al apodo de Phil cuando era niño, lo tuvo con Rebecca Cooke, su novia de la infancia. Y la paternidad le sentó bien a Foden puesto que en la temporada 2019/20 su protagonismo creció en el equipo, sobre todo tras el confinamiento. Antes del parón obligado por la pandemia, Guardiola insistió con él en la posición de centrocampista, ya fuera como interior o incluso mediapunta cuando el City se organizaba en 4-2-3-1. A partir de junio su concurso resultó fundamental y fruto de esa confianza sus cifras de goles también aumentaron. Esa temporada en la que Guardiola perfeccionó sus habilidades como centrocampista para dotar a su juego de un cariz más coral y menos individualista, disputó 23 partidos de Premier League y anotó cinco goles. En la Champions jugó cinco partidos siendo titular en la vuelta contra el Real Madrid, aunque se quedó sin jugar un solo minuto en la eliminación frente al OL.

El último update de Foden ha llegado esta temporada. Tras la marcha de David Silva después de una década en el City, y las reiteradas lesiones de los hombres gol del equipo, Agüero y Gabriel Jesús, ha sido la perla de Stockport quien más protagonismo ha ganado. Foden ha sido fundamental en el título liguero y ha participado en todos partidos de la Champions de los skyblues hasta llegar a la final. Guardiola lo ha utilizado más arriba, en la posición de extremo izquierdo e incluso de delantero y Foden ha explotado de cara a portería. Suma 16 goles y 9 asistencias en 49 partidos disputados en todas las competiciones, habiendo marcado 9 de ellos en Premier League y tres en Champions (algunos tan fundamentales como los dos tantos en la eliminatoria frente al Dortmund). Solo Gundogan marca más que él en este City. “Lo tiene todo: marca, asiste, corre muchos kilómetros y en el área tiene un gran instinto”, resumió Guardiola.

Con 21 años recién cumplidos, Phil ya internacional con Inglaterra, también ha mostrado esa veta díscola que terminó arruinando talentos de la talla de Gascoigne o George Best. El pasado mes de septiembre en una concentración con Inglaterra rompió la burbuja Covid junto a su compatriota Mason Greenwood al invitar a un par de chicas a su hotel en Islandia, donde tenían que jugar un partido de la Nations League. Después de aquella sanción, Southgate lo ha vuelto a convocar. Y visto lo visto el incidente no ha afectado a su rendimiento.

Foden es uno de esos coches suv tan de moda últimamente, capaz de una aceleración endiablada que no pierde nunca la estabilidad ni el control sobre la situación, más robusto e inteligente de lo que aparenta, y con la determinación necesaria para conducir a su equipo del alma hasta escenarios nunca vistos. Foden es ese comodín híbrido tan deseado siempre por Guardiola, capaz de sumar en el circuito de pases, seña de identidad de sus escuadras, y ser a la vez punta de lanza para abrir las defensas más cerradas. Como dijo Alejandro Arroyo, “Foden ha llegado a la élite prometiendo perder poco la pelota a cambio de que los que se pierdan sean sus rivales mientras los regatea”. Así ha coleccionado elogios de rivales irreconciliables como Rio Ferdinand: “Es el mejor jugador joven en forma del mundo. Mbappé no jugó las semis y Haaland no ha jugado todavía a este nivel”, dijo en BT Sport. Leyendas como Gary Lineker también se han rendido a sus pies jugando irónicamente con su nombre en twitter. A Guardiola ya lo conquistó hace tiempo, aunque está por ver si esta noche en el partido más importante de la historia de los Citizens, Foden aparece en el once titular representando el sentimiento más genuino de los Skyblues. La Orejona es su última frontera.

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