Vaya por delante que confieso haber sido mal estudiante, sobre todo en el colegio y especialmente en aquellas asignaturas que no me gustaban. Más de una vez me he quedé preparando trabajos y exámenes hasta altas horas de la noche. En esa situación se suelen ver un grupo de equipos al llegar el final de temporada. No tienen suficientes puntos para repetir curso en la elite y van de cabeza al escalón inferior.
En Inglaterra ya sabíamos que el Norwich iba a descender y lo hizo sin dejar duda alguna contra un rival tan directo como inalcanzable: derrota por 0-4 contra el West Ham. Desde la creación de la Premier League como nueva denominación de la primera categoría inglesa nunca un jugador del West Ham había marcado un hat-trick. El sábado… tampoco. Michael Antonio, un jugador trabajador y energético, un tipo multiusos que lo mismo juega de lateral zurdo que de delantero centro, hizo los cuatro goles, los mismos que llevaba en todo el campeonato. El Norwich desciende sin haber quemado su economía, sin cuestionar a su entrenador y sin haber cambiado su estilo de fútbol abierto. No fue eso lo que les ha condenado al descenso, sino su ingenuidad y sus múltiples errores.
El West Ham parecía haber sacado la mejor nota del día tras la noche estudiando y, con su victoria, daba un paso al frente y pasaba la presión a sus seguidores, que fueron jugando partidos según su lugar en la tabla. Su inmediato perseguidor, el Watford, tuvo que remontar ante el Newcastle (2-1) gracias a dos penaltis de su capitán y talismán, Troy Deeney. Tal y como estaban las cosas, Aston Villa y Bournemouth quedaban descolgados, con un West Ham-Watford en el horizonte. En otras ligas, el empate sería un hecho.
Pero el Aston Villa tenía otros planes y se impuso 2-0 al Crystal Palace, inicialmente gracias a la anulación de lo que hubiera sido el 0-1 por la intervención del VAR. Tristemente hay que destacar que un aficionado de 12 años (12, sí) fue arrestado por insultos racistas sobre Wilfred Zaha, el extremo del Crystal Palace. Alguien ha querido explicar que se trataba de una forma de descentrar a la estrella rival, pero un ataque racista es un ataque racista y punto, sin atenuantes.
El Bournemouth llegó un paso más allá. Iba perdiendo 0-1 contra el Leicester sin dar mayor sensación que esperar un insuficiente subrayado en rojo en las notas del inminente final de curso. Entonces Schmeichel sacó de puerta contra la espalda de uno de sus defensas, Callum Wilson reaccionó más rápido y fue objeto de penalti. Cien segundos más tarde, Solanke había marcado el 2-1 y Suyuncu había sido expulsado por patear a un rival cuando peleaban por recoger el balón de la red. Solanke, un jugador que había sido campeón del mundo en categorías inferiores y que ha pasado por las mejores canteras de Inglaterra, no marcaba un gol desde 2017. Schmeichel y su defensa le dieron tanta confianza que marcó un segundo gol, el 4-1, entre las piernas del portero. El 3-1 se lo había marcado en propia meta Evans, en jugada propia de pinball. Los cuatro equipos que se disputan dos plazas de permanencia han aplazado el drama una semana más, pero añadiendo que, de pronto, saben ganar partidos.
El tropiezo del Leicester nos sirve para enlazar con la zona de Champions, donde finalmente el Manchester City mantendrá su posición, cuestión que trataremos por separado. Así pues, Leicester, Chelsea y United, quizá el Wolves también, se disputarán dos y no tres lugares en la Copa de Europa que viene. El Chelsea fue el primero en jugar y perdió con todos los honores en su vista al Sheffield United, club que aun mira de reojo a su primera aventura europea. El Chelsea peca de juventud en algunos de sus jugadores y, por qué no decirlo, en el banquillo. En cualquier caso, el trabajo de Lampard es bueno y progresa. Falta apuntalar algunos detalles, y es que no es normal que el Sheffield United sea tan superior. Tanto que su delantero David McGoldrick, que no había marcado ni un solo gol en toda la temporada, le hizo dos a Kepa para alegría del entrenador y la plantilla de los Blades.
Estos tropiezos ponían en bandeja al United el asalto a la tercera plaza, y la visita del Southampton, sin nada en juego, parecía la oportunidad ideal. Los visitantes se adelantaron pronto pero antes de la media hora el United ya mandaba 2-1. Muy al final, llego el 2-2 que deja al United en quinta posición y un interesante atasco en la tercera plaza: Con tres partidos por jugar, el Chelsea tiene 60 puntos, Leicester y United 59 y el Wolverhampton, un poco lejos quizá, con 55.
En tierra de nadie y el estadio vacío como símbolo de dónde están estos dos clubes, se disputó un derbi del norte de Londres con poco que destacar: golazo de Lacazette para el Arsenal y dos errores defensivos para que el Tottenham dé la vuelta al partido, 2-1, supere a su rival en la tabla y Mourinho aproveche para decirle a Arteta que le ha dado una lección gratis. Hay cosas que ni el Covid puede cambiar.




