Me gusta disertar, o desertar, irme por los cerdos de Úbeda, que vaya jabones pata negra se marca nuestro primo. Hace días que voy con el psicoanalista para contarle estas películas que sin ton ni son, pero con Tom y Sam, vienen a parárseme en las cienes, porque ya se lo he dicho sienes y sienes de veces, Doctor, tengo trastornos de ceceo, seseo y de sesera principalmente.
La primera semana empezó ya el pobre con el Prozac, el medicamento para la depresión con nombre yugoslavo, no la depresión económica ni la del Ebro, la otra, su alter ego: cogito ego sum, como decía aquel filósofo de lo que la gente se quita, Descartes. Señor doctor practicante del psicoanálisis, ¿no querrá usted aplicarme los métodos oscurantistas de aquellos? Tengo a mi subconsciente a prueba de bombas, no sabe ni que lo conozco, se cree que soy un perro y por eso croo, que en plural dicha forma verbal nos da los Crocs, los zapatos para el esquí. No se me pase decirle, sepa usted que se parece usted un poco a Freud, no en la cara, no hombre, en el nombre, Segismudo, qué pasa que no dices nada, se te habrá comido la lengua el pato, y carcomido una legua de madera la termita. Que para termita bonita la de Muel, con sus frescos y sus frescas, al fin y al cabo las feligresas son también humanas, padre; digo doctor.
Al final, uno con esto de irse por las ramas y contar los entresijos de su alma ya no sabe si está en la consulta del doctor o en el concesionario, que por cierto, ahora que lo dice, hace nada me compré un Opel, la gama Opel the DoorPlis, y estoy esperando a ver si el restaurante de la esquina lo hacen Michelin y puedo ir a por los nuevos cauchos, como Ronaldinho. Hay que ver qué fenómeno, no hombre no, no me confunda, no O’ Fenómeno, ese era Ronaldo, el ortodoxo, no el Cristiano. Ronaldinho sí que era feliz y un buen Stoicov, los filósofos yugoslavos, como el Prozac de antes, o como Chanquete, que era nacionalizado Serbio, de Chiclana; filósofos que, sabe usted doctor, proponían la ataraxia. Yo no sé muy bien lo que es la ataraxia, viene de la época clásica de Platón y los otros riegos, solo sé que George Lucas la llevó al cine con la película La Guerra de las Ataraxias. Qué bien lo hace este a ver cómo era (Fluor, Cloro, Bromo, Yod..), ¡sí el halógeno! Yoda. Una pena que no fuera galardonado con el Óscar, ni con el Manolo de Oro del festival de cine de Sangarrén, así de injusto puede llegar a ser el mundo del cine sabe doctor.
Por eso me gusta más el teatro, y la ópera o Lopera en su defecto, vaya un comediante, le bailan más las zetas que a un cetero con parkinzón, hijo de Parking nieto de Odín, el del banderín. Si es que estos vikingos, doctor, aparte de pueblo bárbaro y barbero, tenían dioses hasta para los linieres. También tenían, sabe usted doctor, a AiThor, si es que bien conocido es que los vikingos son descendientes de los vascos, así lo dice la Historia; y yo ante semejante alegoría, y ante el Himno de la Alegoría de Beethoven, no tengo sino que postrarme y alabarlo, con jabón de lagarto, como si fuera el plato después de la comida. Porque sepa usted doctor, yo nunca he sido muy de untar con pan, más bien unto el pan, pero no con otro pan, sino con un instrumento usted comprenderá idóneo para tal práctica, una aspiradora o algo así, en su diseño más ergonómico.
Y ahora que nos ponemos a hablar de ergonomía doctor, me gustaría explicarle que se ha quedado una mañana tremenda, que más vale mañana que fuerza, no lo digo yo sino que lo dice el Repaco (para los extranjeros y poco doctos en letras hispánicas, Francisco el apócope de Paco, me explico: en el registro civil de la propiedad aparecerá Paco, con sus hombres, y los amigos del sujeto en tanto que sujeto en cuestión lo llamarán amistosamente como Francisco, ahora Papa, antes cardenal).
Pierdo el hilo, doctor, ah sí. La maña, según Newton y su teoría de la Gravitación Universal Adaptada a Guijuelo, es mayor o igual a la masa por la aceleración. No sé por qué el pobre Felipe Massa aún no le ha cobrado los derechos al bueno de Isaac, sí, el de la manzana, no Steve Jobs ,no doctor, el otro. No doctor, su hermano Info Jobs tampoco, ese era un máquina para encontrar puestos de trabajo. Menos mal que ya no hay doctor, un problema menos. Si ya lo decía Marx, el contrabajo dignifica al hombre, y qué razón tenía el muchacho consumista, ay Carlitos, la sociedad se va a pique desde que no hay músicos ni luthiers, ni luthiérnagas.
Tengo entendido doctor que ahora la juventud escucha una especie de ritmos latinos, algo así análogo a las Mazurkas polacas. Mis favoritas son las mazurkas de maíz, se lo confieso doctor. Y a la que le salen brutales es a Carmen de Maizena, qué guisos vea usted doctor, un día tiene que probarlos. Aunque le aviso doctor, que por mucho que apunte amenazante no sé qué notas en su cuaderno, lo mismo hará si va rellenando uno de caligrafía Rubio, aunque prefiero los de Castaño, que te enseñan a escribir en Comic Sans, porque del compendio de ideas que le estoy mostrando, tengo al subconsciente vomitando del mareo. Pero usted tranquilo, que el mareo cada seis horas sube, y cada seis horas baja; dicen que es por la fuerza gravitatoria de la Luna, pero fíate tú de los de Carglass que la han puesto ahí, y de los gastrónomos que describen la mecánica universal. No sé doctor, le veo mala cara, mejor lo dejamos aquí, espero que algún día encauce el torrente de ideas que me pasa por la cabeza, pero ya sabe, con lo del desorden y tal primero hablo y luego cuento hasta pi, en vez de contar y hablar. Voy a cambiarme al vestuario del Tajo doctor, que en nada ponen el España-Dinamarca del 86. ¡Eso sí que fue un señor baño doctor, y no los de Argel!







