José María Cagigal, el fundador y primer director del Instituto Nacional de Educación Física (INEF) dijo que el fútbol es un «fenómeno social». Acertó de pleno. Por una causa u otra está siempre de rabiosa actualidad. Y no siempre por cuestiones puramente deportivas. Recordaremos hace unos meses las declaraciones de Andrés Gomes ex jugador del FC Barcelona cuando se quejaba amargamente de la angustia que le producía salir al campo a jugar un partido. No se sentía capaz de superar esa presión porque en su fuero interno intuía que no era merecedor de esa titularidad porque (según el) su valía como jugador no estaba a la altura del club ni de sus compañeros. De eso va el tema, de titulares o suplentes.
Isco, jugador internacional del Real Madrid en los últimos partidos no juega o no es titular. Unos acaparan la actualidad por su titularidad y otros, como el caso de Isco, por su suplencia. Ya hay debate. Incluso los medios de comunicación publican encuestas sobre si es justa no para el jugador esta situación. Y toda esta polémica es fruto del «desconocimiento».
A los jugadores profesionales les pagan por «entrenar», no por jugar. Y al entrenador le pagan por tomar decisiones. Y la más importante que tiene el responsable técnico de cualquier plantilla es elegir los once titulares de cada partido y la composición del banquillo. Y este criterio está en función de la información que recibe el entrenador de los entrenamientos y los partidos. Y esto en la «élite» de cualquier deporte «profesional» se llama RENDIMIENTO. Que no es más que «optimizar» la energía y los recursos que tiene cada jugador para hacer MÁS y MEJOR.
Por eso en fútbol hay titulares y suplentes. Ahí lo dejo.




