En la víspera, Ancelotti ya había avisado de sus intenciones: iba a jugar con los de siempre. Esa decisión, incluir en el once titular a jugadores visiblemente cansados, se demostró un error. El Madrid salió como un equipo más reactivo que propositivo. Esta vez no pudo superar la presión del Athletic, siempre protagonista en el juego. Eran demasiados obstáculos. Al empuje local se sumó la imprecisión de los habitualmente infalibles (Kroos-Modric-Alaba), la ausencia del imprescindible (Benzema) y el cansancio de tres de los brasileños (Casemiro-Vinicius-Rodrygo). La consecuencia es que el partido estuvo siempre en manos de los de Marcelino, sin grandes ocasiones, eso sí, pero jugando a voluntad y en campo madridista. El resultado fue justo. El técnico italiano está estirando mucho la goma con un pequeño grupo de jugadores, al tiempo que ignora a 6 o 7 futbolistas de la plantilla. Sin un minuto para los suplentes, y eliminado de la Copa, la liga y la Champions pueden convertirse en un arduo paseo por el desierto.
ALINEACIÓN: (4-3-3) Courtois; Lucas Vázquez, Militao, Nacho,Alaba; Casemiro, Kroos, Modric; Vinicius,Asensio, Rodrygo.
EL PLAN: Responder a lo que el Athletic propusiese. Una apuesta clara por esperar atrás y salir a correr con Vinicius.
LO MEJOR: La capacidad defensiva de su cuarteto de atrás, con mención especial para un Militao sobresaliente.
LO PEOR: La poca confianza de Ancelotti en su plantilla y su planteamiento inicial con jugadores clarísimamente cansados.
LA CLAVE: La presión del Athletic superó al juego de control de los centrocampistas blancos.
Ancelotti: La máxima en todos sus equipos siempre ha sido la misma: “Ser sobresalientes a nivel defensivo para poder atacar”. Y siempre lo ha conseguido. El problema es que es que la actitud reactiva encaja mal con el juego de Benzema, Kroos o Modric, o con las necesidades de su único jugador desbordante, Vinicius. Sin ritmo, este Madrid cada día es menos dominante, quizá porque empieza a dar claras muestras de cansancio. Ante el Athletic se vio muy superado y las decisiones tanto tácticas como técnicas señalan al entrenador como responsable. Si jugadores como Hazard, Jovic, Ceballos o Bale no juegan ni un minuto en un partido como este, significa que la plantilla es una ruina o eso cree el entrenador.
Courtois: Pese al dominio de los bilbaínos, apenas tuvo que intervenir. Hizo un paradón en la primera mitad a tiro de Dani García y nada pudo hacer ante el golazo de Berenguer.
Lucas Vázquez: Mejoró con mucho actuaciones pasadas. Muy serio en defensa. Mantuvo a raya a un bullicioso Muniain y brilló en algunos cruces por detrás de los centrales. Esta vez estuvo muy acertado con el balón tanto en la salida como en sus aportaciones en la circulación en mediocampo. En ataque, sin brillar, supo mantener la pelota cuando le llegó en tres cuartos.
Militao: Volvió a ser el mejor defensor blanco. Poderoso en los duelos y muy rápido en las contras superando a un rapidísimo Iñaki Williams. Tuvo más problemas a la hora de dominar el área, sobre todo en las jugadas a balón parado. Sin brillar, estuvo muy aseado con el balón y volvió a dejar un par de diagonales sobre Vinicius de gran calidad.
Nacho: Cumplidor como siempre, aunque le faltó jerarquía con el balón para ayudar en la salida desde atrás. Sufrió mucho en los balones altos, rematados en más de una ocasión por Raúl García, Iñigo Martínez y Yeray. Rápido en varios cruces en ayuda de un despistado Alaba. Le faltó consistencia en la jugada del gol, comiéndose el regate de Berenguer.
Alaba: Esta vez jugó como lateral. Hasta la lesión de Nico Williams estuvo muy superado, con despistes posicionales y muchísima inseguridad con el balón. Tras la lesión del canterano, vivió momentos menos agobiantes, pero no tuvo peso en el juego.
Modric: Sufrió mucho por la presión y el ritmo que impusieron los de Marcelino. Le costó entrelazar jugadas y nunca encontró la conexión con sus puntas. El mal partido de Kroos y la ausencia de Casemiro en funciones organizativas le llevo a bajar muchísimo su posición, lo que le desconectó del juego ofensivo.
Casemiro: Se le notó cansado. Se acomodó muy atrás, muy cerca de los centrales, lo que favoreció la presión bilbaína. No ayudó en la salida del juego y se limitó a labores defensivas en las que tampoco estuvo muy brillante. Como ya es habitual en él, perdió muchos balones en entregas. Tuvo la ocasión más clara del partido y la desperdició con un remate infame.
Kroos: Desaparecido en combate. El ritmo y la presión de los centrocampistas bilbaínos le superó constantemente. No encontró nunca ayudas en los delanteros y apenas tuvo conexión con el juego.
Rodrygo: Al igual que Casemiro o Vinicius, su presencia en el once no se entiende. Sin chispa, cansado y sin ritmo.
Asensio: Otro partido más en el que ni aparece ni tiene peso en el juego. En un escenario sin Benzema, se limitó a un gesto de calidad con un taconazo de clase y poco más… Seguir creyendo en este futbolista en el Madrid es un enorme acto de fe.
Vinicius: Fundido físicamente. Nunca debió jugar este partido. Se mostró muy crispado, protestando cada choque con sus marcadores, lo que le sacó del juego.
CAMBIOS:
Isco: Entró por Vinicius en el 59’. Ancelotti había decidido que su equipo jugase con un falso nueve (hay que entender que el falso 9 no es un jugador sino un sistema) pero nadie sobre el campo supo qué movimientos hacer. Isco suplió a un errático Vinicius y aportó esa movilidad entre líneas que hace dudar a los centrales y crea espacios. Nadie le aprovechó.
Camavinga: Entró por Kroos en el 75′. No aportó nada al juego. Comenzó tirando desmarques de ruptura por el carril central que nadie veía y terminó trotando por el campo sin pies ni cabeza. Es evidente su desconexión con el juego del equipo cuando no sale de inicio.




