miércoles, diciembre 10, 2025
Google search engine
InicioCrónicas caserasUn destierro de 600 días

Un destierro de 600 días

Dice la fórmula DIAS de Excel que, desde el 1 de marzo del 2020 hasta hoy, miércoles 27 de octubre de 2021, he pasado 605 días sin pisar el Bernabéu. Me parecen tantos que vuelvo a repasar los datos. Muchas cosas han sucedido en este intervalo, pero lo que importa es que a las nueve de la noche de este miércoles estoy frente a la puerta 39 para volver a entrar en el estadio.

Más que ir a un partido de fútbol, me siento como si entrara en un museo. Tengo mucha curiosidad por ver las obras desde dentro y cómo avanzan, qué reconozco del antiguo estadio y qué ha cambiado. Digamos que no me parecería mal que, en vez de salir el árbitro del túnel de vestuarios, apareciera el arquitecto encargado de las obras con un puntero láser para señalarnos lo más relevante del trabajo que se está haciendo.

Y ahí anda mi cabeza, imaginando una lección magistral, cuando, una vez que paso el control de entrada, escucho a un hombre quejarse porque no le dejan entrar con el bocadillo. El encargado de seguridad le dice que no es posible, el hombre responde que cómo no va a ser posible entrar en el estadio con un bocadillo, que es él y su bocadillo y que no piensa echarse atrás. El encargado le hace una señal a otro encargado de más rango para que avisen al que está por encima de los dos para solucionar el tema. No sé si en su jerga habrá un código para el caso de aficionado madridista empecinado en entrar con su bocadillo en el campo.

Debería haberme girado para ver si el bocadillo despertaba más sospechas que la entrada de un hombre con el estuche de un violín en la cena de un mafioso en un restaurante italiano. Pero me detiene cierto pudor y el hecho de que tengo que orientarme en mi nueva ubicación del fondo norte, tan alejada de mis raíces del fondo sur. No nos cuesta nada dar con los asientos que nos han asignado temporalmente. La vista es peor: me siento como un mejillón observando el mundo a través de una concha medio abierta. Más que espectador, me convierto en espía.       

Solo vemos el campo y parte de la zona baja del estadio. La ingeniería del siglo XXI está sobre nuestras cabezas, oculta, y lo que se nos ofrece son amplias zonas cubiertas por lonas azules, como si fueran invernaderos de Almería. Lo que haya dentro no lo sé, pero debe ser algo de valor porque durante todo el partido hay vigilantes sentados frente a ellas que no se despistan ni un segundo.

Llego directamente del trabajo, muerto de hambre. Mi hermano se saca del bolsillo un sándwich envuelto en papel de plata y me lo tiende. La frase de dar de comer al hambriento debería tener esta imagen. Es un sándwich de jamón, pero cuando alguien que ha hecho todos los cursos de Le Cordon Bleu te prepara un sándwich de jamón, es posible que el día alcance ese pico desde el que ya solo se pueda descender. Tengo tanta hambre, que más que quitarle el papel (espero que al llegar a este punto ya no estemos en horario infantil), lo desnudo con lujuria. Una lujuria gastronómica, eh, (por si algún chaval anda rondando por este párrafo), pero lujuria, al fin y al cabo.

Normalmente este es el sándwich del descanso, pero no puedo esperar. El sándwich reúne todo lo que le pido a un partido: es sabroso, mezcla bien los sabores, ofrece contrastes, no decae, te empuja a seguir comiendo y, cuando ves que se va a acabar, te provoca esa típica tristeza del sándwich que se va a acabar para la que nosotros no tenemos un término exacto, pero que seguro que alguna lengua menos pasional (ya dice Vargas Llosa en su ensayo Las ficciones de Borges que el español es un idioma conceptualmente impreciso, pero de una formidable expresividad emocional) sí posee y que me gustaría conocer.

Cuando estoy a punto de terminar el sándwich, un encargado de seguridad se me acerca y me trata de usted. Si se dirigen a ti de usted o tienes mucho dinero o te va a caer una sanción. Como repasando lo que llevo en la cartera la primera no es una opción, me preparo para lo que pueda venir:

—No puede quitarse la mascarilla.

En mi improvisada defensa alego que en cuanto termine de comer me pondré la mascarilla. Algo que se permite en el cine con las palomitas sin que venga nadie a recordarte las reglas.

—Es que está prohibido comer.

Si me hubiera dicho que a partir de ahora, para evitar el estrés de los pájaros, debemos celebrar los goles con un mensaje por Twitter en vez de gritar como si quisiéramos que nuestro médico pudiera vernos las amígdalas desde su casa, me habría sorprendido menos. Pero vamos a ver. Pero vamos a ver. ¿Cómo que no puedo comerme un sándwich? Si hay partidos que sólo me los salva el sándwich. ¿Y qué pasa con las pipas de los piperos? ¿Y con el chicle de Ancelotti? ¿Se puede masticar chicle, pero yo no puedo acabar este sándwich al que solo le faltaba el mordisco final, como el golpe definitivo con el que da por terminado el concierto el batería?

Envuelvo mi último bocado con cuidado y me lo guardo en el bolsillo. No he desobedecido hasta ahora y me parece algo tarde para empezar a hacerlo, aunque haya autores noruegos desovillando temas como éste.

El partido me devuelve al fútbol de antes de la pandemia. No es que hayamos salido más fuertes, es que no nos hemos movido de donde estábamos antes. Un equipo ataca y el otro se defiende con estrategias eficaces como un botijo: el portero rival da tantos pasos atrás cuando va a sacar que por un momento miro a la portería contraria por si apareciera caminando de espaldas con un par de visados marcados en la frente.

Lo intentamos y lo intentamos, pero no hay manera. El equipo contrario es como esos forajidos que prefieren encerrarse ellos mismos en el calabozo sabiendo que ahí están más seguros. Para evitar que alguien como Vinicius con sus escapadas o Marcelo con sus pases abran la puerta, se tragan la llave sin dejar de mirar el reloj.

Es el partido, en fin, que pedía esa lima que venía escondida en el bocadillo que no dejaron pasar.

RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
Google search engine

Most Popular

Recent Comments

Antonio Lopez Lobeto en Mi pájaro es mejor que el tuyo
Stockton en Bon voyage
Juan De Dios Luna Cijanes en El problema del Barça es el relato
Perikorro en Tantas mareas, marean
Perikorro en No me gusta el cricket
Carmelo en La venda ya cayó
Antonio Jesús Zarza Moreno en ¿Marino o submarino?
Lorenzo Dominguez Sanchez en Gracias, Florentino
Joaquín en Camino a Vitoria
Robert Lee en El que se va, ya no es
victor martín marron en Quiten de ahí a esa loca
Martín Vallejo platero en El borde de la piscina
Diego en Gracias, Johan
jose antonio medrano en Gracias, Johan
Jorge Florido en Gracias, Johan
Javier en Gracias, Johan
Esteban en Gracias, Johan
Fran en Gracias, Johan
5contraelcalvo en Esperando a Zidane
Perikorro en Esperando a Zidane
Elaine Cristina en Casillas, el homenaje pendiente
Tomás Luis de Victoria en No, lo ponemos todo al centro
Tomás Luís de Victoria en Casillas, el homenaje pendiente
Lucas en Benzema FC
Carlos Antonio Suárez fornelino en Jugarse «nada»
Antonio Lopez Lobeto en Siete equipos para tres descensos
Víctor Raúl Valladares en El Real Madrid se queda solo
IÑAKI ASENSIO CALATAYUD en Ter Stegen, el portero de la T-10
José Ramón García en Ilusión en el nuevo White Hart Lane
JOSE ANTONIO FERNANDEZ PLAZA en Héctor del Mar, tal como éramos
Lucas en Oh, capitán
José Luis Heras en Usted tiene el faro roto
Juan J Rodriguez en Usted tiene el faro roto
Jairo Castillo en El Madrid de la triste figura
Rod en Au revoir
Cristian Galván en Motociclismo e hipocresía
Hassansudeim en La trampa perfecta
Juan De Dios Luna Cijanes en La trampa perfecta
Antonio Lopez Lobeto en Cuestión de fe
Martín Vallejo platero en Marcó Isco, ganó Zidane
Eliseo en Vuelve Zidane
Juan De Dios Luna Cijanes en La esperanza
Juan de Dios Luna Cijanes en La muerte del emperador
Maria Jose en Tropismo
María Jesús en Tropismo
Antonio Lopez Lobeto en El amor no siempre gana
SanEmeterio For Atle en Bienvenidos al espectáculo de minstrel
Elaine Cristina en El empate perfecto
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Sergio Alberruche en La revancha perpetua
Antonio Lopez Lobeto en Al límite de la filosofía
Juan de Dios Luna Cijanes en La ley del mínimo esfuerzo
Antonio Lopez Lobeto en Milagro Kvitova
Carlos Leo Castellanos en Cristiano ya no va de farol
Marcos Da Silva en El tamaño importa (y mucho)
Antonio Lopez Lobeto en Promesas que todavía lo son
Gustavo Del río manzano en Quince años sin el mejor: Chava Jiménez
ROSA MARIA cuesta guerrero en A propósito de Laura
Irene García en Vidrio roto
AA - Rod en Vidrio roto
Juan Luna Cijanes en Solari y la teoría del melón
Antonio Lopez Lobeto en El valor de las palabras
Raúl Ávila en El traje de toda la vida
Miguel Morán en Godín es El Cid Campeador
Ricardo Moreno Castillo en La adolescencia duele
Aminie Filippi en La adolescencia duele
Miguel Angel Hidalgo Mena en Historia de un superviviente
Alfrez en Por los cojones
Paulino en Por los cojones
ROSA MARIA cuesta guerrero en La adolescencia duele
Luis Miguel en Y el presidente, ¿qué?
Oscar Redondo Callado en Tour 2019: Un espanto de recorrido
Santiago Peraza en A LA CONTRA, primer aniversario
Teddy Sagarrasantos@hotmail.com en Bienvenidos al mágico mundo de Oz
Conchita Minguez en Cinco apuntes para seis carreras
Francisco en Te quiero, Valverde
GONZALO IMPUESTO NOGUERAS en La carrera de su vida
José Luis Hera en Lava
Angel en Lava
Antonio Martínez Pascual en El Sevilla sonroja al Madrid
Begoña hernando en Ya están aquí…
ROSA MARIA cuesta guerrero en Ya están aquí…
Ángel en Vuela el Madrid
Francisco Bascuas en Fortnite y la física del caos
Ramón J. en Serena pierde la calma
Manitu69 en Armagedon colchonero
Chema en Querido Manu
Chema en Querido Manu
Dalmacio del Campo en Mucho ruido y pocas nueces
Óscar en Las tragaderas
Maria del Carmen Torres en La banda izquierda no tiene memoria
manuel santamaria asensio en Lo salvó el VARça
José Luís en Lo salvó el VARça
Antonio Lopez Lobeto en Sin actitud no hay talento
José Ramón en Sin actitud no hay talento
Milagros Recio en La constante es Messi
Pablo González Suárez en Rivaldo, Simeone y un minuto de silencio
Francisco Pedrajas Raya en Ganó el Atlético, cambió el viento
Francisco Pedrajas Raya en Ganó el Atlético, cambió el viento
Mauricio en La fuga de La Masía
José Antonio Del Moral en Piqué y los pollos sin cabeza
Dalmacio del Campo en Hola Courtois, adiós Keylor
Jesús Carlos Zuazo Garrido en Hola Courtois, adiós Keylor
Quillo en Cuento de Navidad
ROSA MARIA cuesta guerrero en Papás, tenéis deberes
BEGOÑA Hernando en Papás, tenéis deberes
Alicia Fernandez en Papás, tenéis deberes
Gjon Haskaj en El secreto de fichar bien
VICENTE PÉREZ NAVARRO en Vinicius, la proto estrella
Antonio Lopez Lobeto en Monsieur Mbappé
jclopezmontoya21@gmail.com en Morir con el portero que no queríamos
Johhny en En serio
Oscar Pereira Fernandez en Iago no tiene la culpa
Alicia en Recuerdo Mundial
Alicia en Recuerdo Mundial
ROSA MARIA cuesta guerrero en Recuerdo Mundial
Antonio Lopez Lobeto en Monsieur Mbappé
José Luis García en En serio
SMN en En serio
Walter Montaldo en Vivir con el alma aferrada
Antonio López Lobeto en Biscotto innecesario
manu5 en En serio
Benjamin Fernández en En serio
Irene García en Dios ha muerto
Jose en Dios ha muerto
Carmen Viedma Diaz en ¡Nada de sexo con extranjeros!
ALFONSO APARICIO VIAN en De Gea: «Tampoco he matado a nadie»
Ignacio Rubén Melancolía en Julen tiene mi voto
FERNANDO ALONSO MARTÍN-LOECHES en Julen tiene mi voto
Antonio López Lobeto en Deporte para leer
Ignacio Rúben Melancolia en Ocho finales seguidas para King James
Mariano J. en El niño Cristiano
José Luis en Bale fue el héroe
Albert en Bale fue el héroe
ROSA MARIA cuesta guerrero en La lista
Aurora en La lista
LUCASIAN en Padres dron
Nachovic en No olviden esta cara
Alfrez en El Principito
Alberu en El Principito
Borja en El Principito
Alicia en Padres dron
ROSA MARIA cuesta guerrero en Padres dron
Aurora en Padres dron
Jorge en Padres dron
Alejandro Alcalde en La mala educación
Alfrez en Energía potencial
zico1999 en La última cena
zico1999 en La última cena
Manolo Muñoz en ¡Resiste, Lendoiro!
Estibaliz Giner Larrauri en ¿Marino o submarino?
ROSA MARIA cuesta guerrero en ¿Marino o submarino?
Basilio Leónidas en La primera red social es tu casa
maria antonia Lopez en ¿Marino o submarino?
Manitu69 en Ser o no ser
David en Ser o no ser
Raquel en La caída de Messi
Manuel Rafael Prieto Fanjul. en La caída de Messi
Basilio Leónidas en #SantiCampeón
ROSA MARIA cuesta guerrero en La primera red social es tu casa
Ettore Viglione en Bajón oval
guaschiano en Fort tiene razón
ErJabato en Fort tiene razón
Sara Amado en Las crónicas boludas
Rebeca R. en Las crónicas boludas
Ana Bonilla Rodriguez en #SantiCampeón
Aurora en #SantiCampeón
Alicia en #SantiCampeón
Begoña hernando en #SantiCampeón
ROSA MARIA cuesta guerrero en #SantiCampeón
Jose manuel en Lopera, 22; Alaya, 0
betiquisimo en Lopera, 22; Alaya, 0
Gol Sur 88 en Lopera, 22; Alaya, 0
Juan Carlos Quesada Fernandez en El Sahara Marathon, mucho más que una carrera
Francisco josé Montero Madrid en Lo que digan los futboleros
Tomás Luis de Victoria en Benzema se hace perdonar
Juan Rodriguez-Briso en Real Madrid, un equipo español
Amparo Martín en De cañas por el Metropolitano
ROSA MARIA cuesta guerrero en Horarios family friendly, por favor
Antonio Lorenzo Vicente en Coleman puede batir el récord de Bolt
Lila Castro en Zidane de los milagros
SAMER KHEIR en Zidane de los milagros
ROSA MARIA cuesta guerrero en TDAH y deporte: una tabla de salvación
Ana Bonilla Rodriguez en TDAH y deporte: una tabla de salvación
J. Carlos en Zidane de los milagros
Benjamín Fernandez en ¡Força Penya! iForça Badalona!
Luis Polo en Zidane de los milagros
Manu Ponce en Zidane de los milagros
Embruix de Lluna en ¡Força Penya! iForça Badalona!
Carmen María en ¿Quién defiende a mi hijo?
ROSA MARIA cuesta guerrero en ¿Quién defiende a mi hijo?
George_Kaplan en Gatillazo madridista
David Azpiazu Torres en En defensa de Iñigo Martínez
Juanma Jiménez en En defensa de Iñigo Martínez
Juanma Jiménez en En defensa de Iñigo Martínez
ROSA MARIA cuesta guerrero en José María García y el fantasma de Instagram
Salvador en Se busca asidero
Gabriel Inojosa en Pepinazo en el Bernabéu
julio ruiz en Se busca asidero
ROSA MARIA cuesta guerrero en Rugby inclusivo: bendita melé
Josefina Trujillo en La figura del líder
Carmen María en ¡Hagan juego, señoritos!
Juanma Jiménez en Mucho Villarreal, poca suerte
ROSA MARIA cuesta guerrero en ¡Hagan juego, señoritos!
Ana Bonilla Rodriguez en ¡Hagan juego, señoritos!
Dalmacio del Campo en En defensa de Zidane y de su equipo
david en Ser un hombre
Raúl en Lagarto, lagarto
Elena en Ser un hombre
Carlos en Ser un hombre
Albert Batlle en Carta a los Reyes Magos
Begoña hernando en Carta a los Reyes Magos
ROSA MARIA cuesta guerrero en Carta a los Reyes Magos
Carmen María en Carta a los Reyes Magos
Juanma Jiménez en Feliz Navidad… y gracias
Elaine Cristina en Feliz Navidad… y gracias
Alejandro Chacón en El Barça es el procés
Pekas en A ti padre…
ROSA MARIA cuesta guerrero en Los otros diez planes de Navidad con tus hijos
Ignacio en A ti padre…
Estíbaliz en A ti padre…
Estíbaliz en A ti padre…
Juan de Dios en A ti padre…
Aurora en A ti padre…
José Ignacio Vidal Fernández de Castro en Mundial 82: el peor sorteo de la historia se hizo en Madrid
José Ignacio Vidal Fernández de Castro en Larry ‘Legend’ Bird… bajo el halo del mago Johnson
Ana B en A ti padre…
Embruix de Lluna en La importancia de SER el CAPITÁN
Arancha Matamala en A ti padre…
Aminie Filippi en A ti padre…
Beatriz en A ti padre…
Carlos Ruf en La mente es la que gana
Kalle Ruf en Echo de menos…
Pablo en Estilismos
Felipe en Soy maratoniana
Ivan Reina en Soy maratoniana
MaiteV en Soy maratoniana
Luis Alberto Merchán en Bye, bye, Blackbird
Manuel Grandes en Bye, bye, Blackbird
Jesús María Martín Domínguez en El Titanic del Betis, proa hacia el iceberg
Tomás Luis de Victoria en Cristiano en su laberinto
Cristina Navarro en Mi primera maratón
Luis Alberto Merchán en Castillos en el aire
José Vaquer en Mi primera maratón
Pantxo Pintxo en El derbi, de la A a la Z
Pedro Luis Garcia en Las dos Españas, ¿cuál mejor?
Pedro Luis Garcia en Las dos Españas, ¿cuál mejor?
Gerardo Rodríguez@@ en San Siro dirá la última palabra
Luis Bilbao en El fin de Cristiano
Jose Antonio Fernandez Plaza en Asensio convirtió el domingo en viernes
Jota en el camino en ¿Dónde está el equipo?
Iván Bellido Andrés en Simeone no tiene quien le escriba
Irene García en Un empate por principios
José Miguel en Pánico escénico
Gerardo Rodríguez en Y de nuevo, el racismo
Guillermo García Sánchez en 10 millones de dólares por una cámara para Pep

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies