Muchos entrenadores buscan un lugar en el que puedan llevar a cabo su idea. Algunos lo consiguen desde el principio y quieren repetirlo en otros clubes con otras culturas, su identidad, su estilo. Una serie de componentes que, a veces, no facilitan el cambio a una nueva forma de jugar, ya sea por ser demasiado diferente o porque los jugadores no asimilan la idea. Unai Emery parece haberla impuesto en el Aston Villa tras dos temporadas y media en el cargo. El de Hondarribia ha vuelto a ilusionar a una afición que llevaba casi una década suspirando por los puestos de Europa.
El camino profesional de Unai Emery se remonta a mucho antes. A diferencia del también donostiarra Mikel Arteta, Unai se formó en las categorías inferiores del club más importante de Guipuzcoa, la Real Sociedad. Cinco temporadas en su filial, debutando y jugando cinco partidos y marcando un gol, primero con Salvador Iriarte y después con Jabo Irureta en los banquillos, antes de salir de su casa, adonde todavía no ha vuelto.
Toledo —donde vivió momentos bonitos y otros agrios—, Racing de Ferrol, Leganés y Lorca Deportiva fueron sus equipos como futbolista. Anecdóticamente, como si fuera una señal del destino, fue el cuadro murciano su primera experiencia positiva en los banquillos. Como si fuera un regalo de Reyes, el 9 de enero de 2005 tomó el mando en el banquillo del cuadro lorquinista y lo subió de la décima a la tercera posición. Lo que le permitió jugar el playoff para el ascenso a LALIGA Hypermotion, la Segunda División, premio que obtuvo tras superar al Alicante y el Real Unión.
Si esa campaña fue un prometedor punto de partida, la siguiente como técnico del Lorca Deportiva fue la confirmación. La temporada 2005-06, el equipo acabó quinto con 69 puntos. Un éxito que le llevó a la UD Almería la temporada siguiente. Allí volvió a saber lo que es el éxito al conseguir el ascenso a Primera División de la mano de su paisano Roberto Olabe (quien fuera director deportivo de la nave indálica hoy lo es de los Villans). El Almería acabó segundo clasificado por detrás de un Valladolid casi intratable y volvió a hacer historia en la campaña de debut en la categoría de oro del fútbol español: octavo a ocho puntos de Europa.
Dos temporadas después, Unai volvió a “cambiar de camiseta” para participar de un proyecto importante, el del Valencia. El club dejaba atrás la etapa de oro de Rafa Benítez con dos Ligas, la Supercopa de Europa y la Copa de la UEFA. Hasta cuatro entrenadores había tenido en la 2007-08: Quique Sánchez Flores, Óscar Fernández, Koeman y Voro. Emery era la apuesta para cambiar la dinámica. El Valencia estuvo siempre en la zona europea durante su etapa allí. La sensación es que estaba aprendiendo y empezaba a ser el gran entrenador en que después se ha convertido.
Probó suerte fuera de España en el Spartak de Moscú. Fueron sólo cuatro meses y no logró sus objetivos por primera vez. Volvió a LALIGA EA SPORTS para dirigir al Sevilla. Suplió a Michel en la 2012-13 y lo levantó de la 12ª a la 9º posición. Un puesto que le dio derecho a disputar la Europa League la siguiente campaña. Tres años completos estuvo en el Sánchez Pizjuán y en los tres levantó el trofeo europeo. Quinto, cuarto y séptimo fueron los lugares en los que acabaría la temporada en la competición doméstica.
En Sevilla trabajó con Monchi, con el que hizo una gran pareja, un dúo que intentaron repetir en Inglaterra, pero sin la misma suerte. El técnico vasco dejó una gran huella y estuvo cerca de completar su palmarés con una Copa del Rey, disputada con un 4-2-3-1, similar a su apuesta actual en el Aston Villa.
Tras su estancia en Andalucía, como si hubiera algo que le llamara desde fuera de nuestro país, volvió a probar suerte en el extranjero. Esta vez en el París Saint-Germain. Aunque su etapa se vio marcada por los partidos de Champions League ante el Barcelona, una temporada, y ante el Real Madrid en otra, con el conjunto galo consiguió el trofeo de Liga, además de dos Trophée de Champions. Pasó luego al Arsenal, su primera etapa en la Premier League, tomando el relevo de un mito del cuadro gunner y del fútbol como Arséne Wenger. Estuvo poco más de una temporada y no consiguió dar su toque a un equipo en reconstrucción. En su única campaña completa dejó al equipo quinto, fuera de Champions. La siguiente, la temporada 2019-20, la irregularidad y las prisas desde la dirección deportiva llevaron a su despido. Cabe señalar que el octavo puesto en el que dejó el equipo no lo abandonó en ningún momento a pesar del paso de otro mito del cuadro inglés como Fredrick Ljumberg y la entrada de Mikel Arteta.
Su siguiente equipo fue el Villarreal, el club perfecto en su opinión. En su temporada de debut con el cuadro groguet levantó la Europa League. Un hito histórico que volvió a colocar a Emery entre los mejores técnicos de Europa. Dos séptimos puestos en LALIGA EA SPORTS antes de decidir marcharse a las islas británicas, una vez más, esta vez a Birmingham. Los Villans estaban en un momento muy malo en la Premier League tras el paso primero de Steven Gerrard y de Aaron Danks, como interino. Nadie en la zona de prensa del Estadio de la Cerámica entendía que decidiera dejar a un equipo europeo por otro que, a pesar de la inversión y la historia, tras su regreso a la élite del fútbol inglés no jugaba ningún trofeo continental.
Allí ha sido capaz de demostrar que es un gran técnico y un gran gestor de grupo. Además, y a pesar de ser uno de los equipos que menos invierten por sus problemas con el fair-play financiero de la Champions League, ha ido mejorando tanto la imagen del equipo como la posición. Del 13º lugar, Emery aupó al equipo hasta la séptima plaza, que daba derecho a jugar la Conference League. La siguiente lo elevó hasta la cuarta, Champions League, y la temporada 2024-25, tuvo en el último partido la posibilidad de jugar la Copa de Europa, aunque debió aceptar el sexto puesto que le clasificó para la Europa League. Fue una temporada histórica, como demuestra el hecho de que el PSG, equipo que terminó llevándose la ‘orejona’, sufrió para vencerlo en cuartos de final.
Dos periodistas expertos en la Premier League como Sergio Perela y Guillem Balagué han desgranado la etapa del vasco en Birmingham. Para el comentarista de DAZN, la competición inglesa le viene como anillo al dedo, reconociendo que no hay una incorporación que no pase por él. Además, asegura que la figura del manager es perfecta para alguien con un nivel de intervención como Emery. Ayuda que desde Villa Park consideren Europa como un regalo, y no como una exigencia. A todo esto, se le suma que la esencia del club sea presionar y correr, como le gusta a Unai Emery. Un matrimonio perfecto.
Guillem, biógrafo de Unai Emery, escritor del bestseller Rise of the Villans Inside Unai Emery’s Aston Villa Revolution, considera que su éxito es una mezcla de confianza en su idea, incluso en momentos de duda, y una selección clara de jugadores que deben que aceptar su metodología. Esto incluye vídeos de 50 minutos y charla tres veces a la semana, además de una estructura con una base de fútbol de posesión y posicional obtenida a partir de la idea de Pep Guardiola. De hecho, en su etapa en el Villarreal tuvo como segundo a Imanol Idiákez, que había trabajado con Juanma Lillo, uno de los técnicos más respetados por el de Santpedor.
Todo ello le da mucha seguridad y confianza sabiendo que, si encuentra los jugadores adecuados, debe insistir y mejorar los detalles. De manera que en cada partido implementa una construcción similar a otros, siempre con variantes. Un “final” al que ha llegado tras su paso por los diferentes equipos mencionados y en los que ha ido adquiriendo experiencia y poso para ser el técnico que hace soñar a los aficionados del Villa con levantar por primera vez el trofeo de la Premier League.







